miércoles, agosto 03, 2011

Las dificultades compartidas pesan menos



Por mucho que leas libros de superación personal, repitas afirmaciones positivas o te digas que tú construyes tu propia realidad, habrá momentos en que sientas que nada de esto sirve para mejorar tu situación.

Si no tienes trabajo ni dinero para pagar tus facturas, si tu matrimonio se desmoronó, tienes un problema de salud y tu mejor amiga no te habla, es difícil sonreír.

Algo que aprendí cuando se me juntaron algunas de las situaciones que describo, es que las penas contadas pesan menos. No sólo eso, sino que si cuentas tus dificultades te abres a la posibilidad de recibir ayuda. 

Después de todo, si los que te rodean no saben que estás en crisis, ¿cómo van a ofrecerse para ayudarte? 

No me refiero a quejarse por sistema, claro, que es una costumbre muy fea, como diría mi abuela, sino a sacudirte el síndrome de la súper mujer, que impide que te abras a los demás cuando más los necesitas. 

El orgullo no da de comer ni resuelve problemas. Además, no hay por qué avergonzarse de pasar un mal momento de la naturaleza que sea. Cuando yo me atreví a compartir mis dificultades con otras personas, recibí ayuda que no pedí, y sigo agradecida por ello, y si veo a una persona de recursos en una situación difícil, procuro tenderle una mano.




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Para saber más de mis libros, visita: 
www.lorrainecladish.com

Diario del éxito saldrá publicado en formato de libro a finales de 2011, por la editorial Obelisco.

1 comentario:

David C. dijo...

me dejaste reflexionando. gracias.