martes, mayo 31, 2011

Joyas con mensajes de inspiración


Me gustan las joyas con mensajes para mujeres y madres, y aquí voy a compartir algunas de las que más me gustan
La primera es una foto de un anillo que me auto-regalé hace ya algunos años y que tiene grabados los nombres de mis hijas.

Anillo de plata de nelle and lizzy que puedes personalizar con los nombres de tus hijos o cualquier otro mensaje que tú quieras. También tienen pulseras y colgantes de plata.

Collares y colgantes de Bel Kai Designs, en especial el que dice “I am enough” (yo valgo la pena). A veces necesitamos llevar encima estos mensajes para recordarnos que somos especiales.

Los colgantes para mamás de Tous. Y eso que a mí el osito no me gusta. Pero tiene diseños bonitos aparte de eso.

Si miras la página de las joyas de Silpada, también tienen algunas joyas que me gustan, como un anillo que dice “persigue tus sueños” (Follow your dreams) o unos pendientes que dicen “paz interior” (Peace within).

Si tienes alguna joya favorita que te inspire, ¡comparte!

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viernes, mayo 27, 2011

Afrontar retos y responsabilidades


A todos nos pasan cosas buenas y malas y tenemos épocas en que todo parece muy fácil seguidas de otras en que se nos acumulan los retos y las dificultades. Conozco personas que guardan facturas sin abrir en un cajón porque no pueden pagarlas, ignoran llamadas de cobradores e incluso las señales de que algo no va bien y requiere atención inmediata.

He aprendido que ignorar un síntoma físico a menudo desemboca en un grave y a veces mortal resultado. No se es más “macho” por no ir al médico, sobre todo si tienes personas que te quieren o dependen de ti.

También he aprendido que desde las multas de tráfico hasta las deudas crediticias es mejor afrontarlas cuanto antes. Postergar una responsabilidad sólo sirve para vivir presa del temor de tener que enfrentarte a ella. Claro que hay quienes son capaces de ignorar las responsabilidades, pero al final, les alcanzan y luego se lamentan de su mala suerte.

¿Qué dificultades, retos o responsabilidades has afrontado hasta ahora? ¿Cuáles te quedan por resolver? ¿Qué medidas tomarás para resolverlas?

Te garantizo que por muy graves que sean, desde no poder pagar la hipoteca a tener que pedir una extensión para presentar tu declaración de la renta o negociar una multa de tráfico, por poner algunos ejemplos comunes y que suelen irritar muchísimo, si les plantas cara enseguida, sentirás gran alivio.
Cuando no tienes asuntos pendientes, puedes enfocar tu energía, tu tiempo y tu atención en lo que realmente te importa. En realidad eres más libre cuando cumples con tus deberes.

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lunes, mayo 23, 2011

Criar hijos con necesidades especiales


Si criar hijos sanos a veces nos da dolores de cabeza, criar a un hijo con necesidades especiales es todo un reto. Y si son dos hijos y con síndrome de Down, parecería algo imposible de superar.

Sin embargo, Eliana Tardío, que es mamá de dos niños con síndrome de Down no sólo no se vino abajo con el nacimiento de cada uno de sus hijos, sino que lo convirtió en una oportunidad para evolucionar y dar apoyo e información a otros padres de niños con necesidades especiales.

Eliana escribió dos libros – uno para cada hijo – en que cuenta su experiencia durante el embarazo y después del nacimiento. También creo una red social para familias con hijos con síndrome de Down, y ahora ha creado un libro en red en que pueden participar mamás, con sus historias personales acerca de hijos especiales.

Ha sido para mí todo un honor poder volver a entrevistar a Eliana para mi sección Consejos de mamá, en About.com en español, en que explica cómo lidia con el diario vivir como mamá de dos niños pequeños, ambos con síndrome de Down. 

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jueves, mayo 19, 2011

La madre perfecta no existe, ni falta que hace


No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre. -Jill Churchill

Las mujeres parecemos tener una predisposición innata a preguntarnos si somos buenas madres. La mayoría convivimos con esta duda, a la que se añade la sensación de culpa por trabajar fuera de casa, por no dedicar el suficiente tiempo a nuestros hijos, o simplemente porque sí.

Los hombres posiblemente también se sienten culpables pero por cosas específicas: un padre le da un cachete a un niño y luego se arrepiente. Pero no anda por ahí preguntándose si es buen padre mientras avanza en su carrera. En ese sentido, envidio el pragmatismo de los hombres.

Si te cuestionas si eres buena madre, descuida, porque lo más probable es que lo seas. Cuanto antes reconozcas que no existe la madre perfecta, antes te liberarás del lastre que te impide disfrutar de la maternidad.

Ya seas madre biológica, adoptiva o porque te casaste con alguien que ya tenía hijos, recuerda que tus hijos te quieren no porque seas perfecta, sino porque eres su mamá. Eres quien les escucha, quien los arropa, les da de comer, les lee cuentos. Eres la que los reconforta, la que los apoya y la que sufre su dolor y se alegra con ellos.

Ser buena madre – es decir, ser la mejor madre que eres capaz de ser – es todo un éxito. Ya sea que trabajes fuera del hogar o te dediques por completo a tu familia, no te minusvalores ni menosprecies ese logro. No permitas que nadie te diga que ser “sólo ama de casa” es un logro menor que cualquier éxito profesional. Y si trabajas fuera de la casa y combinas tu profesión con la maternidad tampoco permitas que nadie te haga sentir culpable por no ser madre a tiempo completo.

En cuanto puedas, sírvete una copita de cava, y ¡brinda por ti!

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lunes, mayo 16, 2011

Delfín Carbonell Basset, el filólogo por excelencia


Este día me presentó su libro
y le conté que yo iba a ser mamá.

La mayoría de lexicógrafos – compiladores de diccionarios – dirigen equipos de muchas personas, que son las que investigan y recogen la información.

Los autores más prolíficos también tienen equipos de escritores que hacen el trabajo laborioso, y luego el autor de renombre da el visto bueno y lo firma. Esto, que conste, no es una crítica, sino un hecho.
Conozco un lexicógrafo que en cambio compila él solo sus diccionarios – los tiene de argot, de lenguaje soez, de dudas del idioma, bilingües, de citas y muchos más –. Hasta ahora ha publicado trece, y en octubre saldrá el número catorce.

No lo hace en reclusión, ni en su despacho en una universidad, lejos de los quehaceres diarios del común de los mortales. Por cierto, que tiene también un diccionario de clichés, y seguro que me llamaría la atención por el que acabo de usar.

Delfín Carbonell Basset hace sus diccionarios sobre la marcha, de día y de noche. Escucha a la gente hablar y toma notas mentales y en pedazos de papel. Cuando no había Internet, iba a la biblioteca nacional a consultar con ARIADNA. Trabaja con su portátil rodeado del ruido doméstico propio de cualquier hogar. Sinceramente, no sé cómo lo hace.

Es el creador del sistema Unialphabet, en el que los diccionarios bilingües no se dividen en dos partes, por idioma, sino alfabéticamente, como un diccionario monolingüe, lo cual facilita la consulta del mismo.
Además Delfín Carbonell es el filólogo por excelencia del programa televisivo Magabusiness, de Intereconomía, y tiene mucha gracia explicando temas de gramática, pronunciación y demás complejidades del habla.

Y en fin, este erudito al que admiro por su correcto uso del idioma y por su tenacidad, y al que tengo el privilegio de poder consultar mis dudas idiomáticas en inglés y en español, porque además, es bilingüe, no tiene abuela.

Ni falta que le hace, porque para eso me tiene a mí, su hija, para difundir sus virtudes. Soy escritora porque crecí viéndolo rodeado de libros y manuscritos y soy bilingüe gracias a su empeño en que mis hermanos y yo habláramos dos idiomas.

¡Enhorabuena, Profesor Carbonell! Es un honor ser su hija.

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martes, mayo 10, 2011

Escribir y publicar


Con mi libro más reciente
Esta es una entrevista que me hizo Justin Ryan Schwan para un e-zine sobre la escritura. La he traducido del inglés por si es de interés para otros escritores.

¿Cuántos libros has publicado y de qué tratan?

Hasta ahora me han publicado 16 libros y acabo de firmar un contrato para el número 17. Dos son novelas cortas y los demás son de no-ficción. Tratan temas que me interesan y de los que puedo escribir por experiencia, como los trastornos alimentarios, las relaciones, el embarazo y la crianza de los hijos y por supuesto, escribir y publicar.

¿Cuál es tu tema favorito?

No tengo un tema preferido. Tengo un tono favorito, que procuro que sea directo y claro.

¿De niña imaginaste que serías escritora?

No lo recuerdo. Crecí rodeada de libros. Mi abuelo escribía y tenía una pequeña imprenta. Su hermano era lingüista y escritor. Mi padre es lexicógrafo. De niña siempre veía a mi padre y a mi abuelo escribir. Cuando tenía siete años, mi padre me ayudó a publicar una revistita de cuatro páginas y mi hermana hizo las ilustraciones. Eso sí, mi padre quería que estudiara biología marina. Pero por lo visto preferí escribir.

¿Elegiste ser escritora o fue por casualidad?

Creo que la escritura me eligió a mi. Nunca me lo cuestioné. Lo que me llevó algún tiempo fue decidirme a escribir para publicar. Eso pasó cuando cumplí 29 años. Hasta ese momento escribía sin saber cómo ni por qué. Un día me di cuenta que tenía que escribir una determinada historia o me quedaría bloqueada para siempre. Fue mi lucha con un trastorno alimentario. La escribí en tres semanas y en menos de un mes pude elegir entre tres contratos de edición. Mi primer libro se publicó cuando cumplí 30 años. He seguido escribiendo y publicando desde entonces

¿Cómo ha influido en tu carrera de escritora el hablar dos idiomas?  

Cuando empecé a publicar vivía en España, así que tenía sentido seguir escribiendo y publicando en español. Estaba ahí físicamente para promocionar mis libros en televisión, por ejemplo.  Cuando me mudé a los Estados Unidos en el 2004, me pregunté si por fin me atrevería a escribir en inglés para publicar aquí, pero hasta el día de hoy me salen proyectos más interesantes y lucrativos en español.
El año pasado por fin escribí el borrador de mi primera novela en inglés. Escribo en inglés con más confianza ahora que vivo rodeada del idioma. Mi inglés siempre ha sido muy “correcto”, ya que fui a un colegio británico, y no me resultaba familiar el argot diario que hace que mi escritura en inglés fluya mejor ahora.

¿Tus libros venden mejor en inglés o en español?

Todos mis libros están en castellano y en otros idiomas como el portugués, el checo y el catalán. Ya te contaré cuando publique mis novelas en inglés. Es mi próximo gran reto.

¿La industria del libro es muy diferente en España y Estados Unidos?

Algo, sí. En España hasta hace poco en realidad no necesitabas agente para publicar. He trabajado con y sin agente y la gran diferencia es que el agente por lo general te consigue un anticipo mayor. En España se editan menos los libros que en inglés. En España dan más rienda suelta al escritor mientras que en Estados Unidos en las editoriales grandes hay un editor que trabaja con el autor durante mucho tiempo hasta que el libro está como ambos quieren.

¿Cómo afectó la maternidad tu escritura?

Me dio nuevo material para mis libros. Escribí uno sobre el embarazo y los dos primeros años de vida y otros dos títulos sobre criar a los hijos. Recuerdo que terminé una novela la noche antes de nacer mi primera hija. Cuando cumplió un año, me fui a un hotel durante tres días para trabajar en ella. He cumplido fechas de entrega con mis hijas gateando debajo de la mesa. Soy escritora. También soy mamá, pero si me respeto como escritora, sé que eso me convierte en una mamá mejor. Mis hijas ya son grandes lectoras a los 10 y a los 7 años respectivamente.

¿Supone un reto escribir cuando tienes hijos?

El mismo reto que escribir y simplemente vivir. Antes de tener hijas, tenía que combinar la escritura con mi profesión de intérprete y traductora. He escrito a pesar de los retos de la vida y para celebrar los buenos momentos, estando soltera, casada y divorciada, con y sin hijos. La vida es inexorable y es mejor vivirla haciendo lo que te apasiona.

¿Has tenido algún revés en el mundo editorial, con un agente o un editor?

¡Muchas veces! Desde que me dijeran que se inundó el almacén y que por eso no percibiría regalías de esos ejemplares, hasta comprobar que mi nombre estaba mal escrito en la portada. Podría hacer un libro de anécdotas. Las tomo con filosofía y procuro no amargarme. Escribo porque quiero y es cosa mía el tomármelo con deportividad. Tengo suerte de que me publiquen y encima, de que me paguen por ello, aunque sepa a poco.

¿Quién te inspiró en tu escritura?

Todos los autores que leí de niña, desde Nabokov a Poe. Pero no pienso ni filosofo demasiado sobre ello. Prefiero escribir. Hago más que hablo.

¿Cómo te disciplinas para escribir?

Escribo de la misma manera que corro. Me he comprometido de por vida. No necesito disciplinarme. Busco el tiempo para hacerlo, pero soy flexible. Antes de ser mamá escribía por las noches. Ahora lo hago a salto de mata.

¿Cómo consigues cumplir tus fechas de entrega?

No me gusta postergar. Por lo general termino libros y artículos antes de la fecha de entrega. No me gusta la sensación de tener cosas sin acabar, así que las abordo según surgen. Ser freelancer me ha dado esa perspectiva.

¿Qué les dices a los escritores en ciernes?

Que escriban todo lo que puedan aunque crean que lo que escriben es malo. Impartí talleres de escritura durante unos años, después de que nacieran mis hijas, para salir de casa e interactuar con otros adultos. Creo que si no tienes material que puedas mejorar, seguirás posponiendo la escritura hasta el día en que lo hagas bien, y si no escribes, ese día nunca llegará.

¿Cómo superas los altibajos propios del escritor?

Llevo 18 años escribiendo y publicando y sé que los altibajos están en mi mente. Un día sientes que escribes estupendamente y al siguiente piensas que es una porquería. Cuando era más joven pensaba que el siguiente libro sería el que me traería reconocimiento, mucho dinero, felicidad eterna … Pero, claro, nunca lo es. Ahora simplemente escribo y procuro disfrutar del proceso. Me siento enormemente agradecida de que siendo un bicho raro que no se ha acoplado jamás a un empleo con horario haya conseguido llegar tan lejos escribiendo y traduciendo por cuenta propia. Puedo ir a correr a la playa mientras otros trabajan, pero a cambio los fines de semana a veces escribo en lugar de salir con amigos.

Biografía:

Lorraine C. Ladish nació en Madrid de padre español y madre estadounidense, por lo que es bilingüe y bicultural.
Es intérprete, traductora y escritora. Comenzó traduciendo guiones televisivos del inglés al castellano y ha sido freelancer desde entonces. Es autora de 16 libros: dos novelas y 14 títulos de no-ficción. Ha sido colaboradora habitual de La Palma, del Palm Beach Post, People en español y Babycenter en español.
Actualmente es la guía de Consejos de Mamá en About.com y vive en Florida con su familia.

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viernes, mayo 06, 2011

El éxito de ser una mamá feliz


Es la semana de las madres. En España el día de la madre fue el primer domingo de mayo. En Estados Unidos y algunos países latinos, es el segundo domingo del mes.

Recuerdo un amigo que, hablando de su madre dijo: “Lo único que ha hecho en esta vida es ser madre. Nada más”.

Me dio lástima escuchar ese comentario, porque no sólo ha sido madre, sino madre divorciada de tres hijos, y si sacarlos adelante con el padre a tu lado es difícil, hacerlo sola lo es aún más, que lo sé yo.

Ser mamá implica convivir con la sensación de no ser lo suficientemente buena. Es algo genético, según he leído, y debemos aprender a fiarnos más de nuestro instinto y menos de lo que nos dicta la sociedad que es ser buena madre.

Además, ¿eso qué es? ¿Comprar todos los cachivaches de moda a tus hijos? ¿Apuntarlos a clases de violín?

Hagámonos un auto-regalo y dejemos de compararnos con otras madres. Creo que si una se pregunta si es buena madre, es que lo es.

Procura encontrar maneras para disfrutar de la maternidad y ser más feliz, porque te lo mereces. Ser una madre que dedica tiempo y atención a sus hijos – sobre todo en estos tiempos modernos en que el tiempo es un lujo – es un éxito. No lo dudes.

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martes, mayo 03, 2011

Reconocer y denunciar los malos tratos


(c) Bioco
Hace poco me reencontré con una amiga que se había mudado a otro país con su marido y sus hijos de corta edad. Es una mujer atractiva, simpática, que además siempre se ofrecía a cuidar de mis hijas cuando yo tenía que trabajar. Cuando éramos vecinas de la misma ciudad, la recuerdo siempre con sus hijos a cuestas, excusando a su marido, que no estaba nunca en casa, ni entre semana ni los fines de semana, ni de día ni de noche. Bueno, si estaba en casa de día, estaba durmiendo.

“Es que pasó mala noche”, me explicaba ella.

Un día me confesó que él no era muy amable en general, pero no me dio detalles. Otra tarde que nos juntamos para que los niños jugaran, mientras ella daba el pecho a su bebé, se le escapó una lágrima cuando me contó que su marido le gritó porque ella le pidió que cambiara el pañal a su bebé.
Se mudaron a su país, y por e-mail ella me contó que se habían separado. Me alegré, claro.

Pero en su visita reciente a Florida, mi amiga me contó que estaba pensando en volver con su marido. En esta ocasión me relató todo tipo de malos tratos por parte de él. A saber:

-       Ella se puso enferma con gripe aviar y él le gritaba a diario, diciéndole que se levantara de la cama porque él ya no podía cambiar un pañal más.
-       Ella le pidió una noche que dejara el ordenador y se sentara a cenar con la familia. El se levantó de su asiento, la agarró por el cuello y la empujó contra la pared. “Dímelo otra vez. Anda, ¡atrévete!” dijo él.
-       Una noche ella entró al dormitorio donde su marido supuestamente intentaba dormir al hijo mayor, y se encontró con el niño llorando y con moratones en el pecho y los hombros. Él le dijo que le dejara en paz, que no había pasado nada.
-       Él la acusaba de no tener la casa limpia, de no trabajar, y al mismo tiempo de dedicarse demasiado a los niños.
-       Un día la amenazó con el puño, después de tirarla al suelo, mientras ella tenía en los brazos a su bebé.

Me parecieron más que suficientes motivos para no sólo no volver con él, sino para denunciarlo por malos tratos. Mi amiga me respondió que se sentía mal por los niños, y que quizá sería mejor que vivieran también con el padre. Además, el había prometido no volver a hacerlo.

Me dio rabia pensar que mi amiga que tiene una carrera universitaria, que es guapa por dentro y por fuera, una amiga excelente, una madre dedicada, y muchas más cosas buenas, no se diera cuenta de que no es normal ser maltratada en una relación.

Después de una seria conversación, antes de que ella marchara de nuevo a su país, me prometió buscar ayuda psicológica. Todavía duda de si ella tuvo alguna vez la culpa de ser maltratada. Además, me dijo que lo suyo no era tan terrible. “Nunca he sangrado ni he tenido que ir al hospital”, argüía.

El primer paso en semejante situación es reconocer que eres víctima de violencia doméstica, porque sólo reconociendo la gravedad de la situación serás capaz de resolverla.

No es fácil, pero se puede.

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