martes, abril 19, 2011

¿Excusas o motivos?


Si alguien te contara que se crió sin madre - la cual tuvo un aneurisma cerebral cuando tu interlocutora tenía 8 años-, que tuvo un trastorno alimentario que casi la mata, una depresión tan grande que  la llevó a auto-lesionarse de joven y que desembocó en fracaso académico y graves problemas familiares,  que lidió con seres queridos con alcoholismo, que fue engañada por una pareja que la dejó en la miseria económica y emocional y más adelante se enfrentó a un divorcio y una quiebra personal, a la vez que lidiaba con compartir la custodia de sus hijas y reconstruir su profesión después de una crisis global y personal ….

¿Te parecerían suficientes excusas como para ser una mujer amargada?

A mí me parecen motivos para no serlo. Haber superado esas y más dificultades me ayuda a comprender a quienes pasan por situaciones parecidas y decirles que si yo he podido sobreponerme y vivir la vida con alegría, ellas también pueden superar eso y más.

Si a pesar de todo he conseguido escribir y publicar muchos libros que -según me dicen- inspiran, mantenerme en forma, ser una mujer luchadora y positiva y una madre dedicada a sus hijas - que son alegres, listas y adaptables - es que algo he aprendido de las dificultades.

Además, siempre hay alguien que ha pasado por algo peor y a menudo esa persona es la que logra superar lo aparentemente insuperable y batir un record, abandonar una adicción, recuperarse de la muerte de un gran amor, salir de la miseria o cualquier otra cosa que se proponga. Cuando me enfrento a un nuevo reto, me fijo en ese tipo de gente y me siento capaz de lo que sea.

A los luchadores del mundo, a quienes no temen reconocer sus debilidades porque saben que son los cimentos de su actual fortaleza, ¡mis felicitaciones y solidaridad!

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Para saber más de mis libros, visita www.lorrainecladish.com

2 comentarios:

Marga dijo...

Estoy de acuerdo básicamente en todo, pero añadiría que hay que superar los problemas y obstáculos de la vida (que todo tenemos en mayor o menor medida) desde la humildad de quien es -quizás inconscientemente- responsable de algunos de ellos, y no desde la arrogancia de quien cree que tiene mucha mala suerte y el mundo se ha cebado con él/ella.

Lo digo en plan general, no me refiero a tu caso concreto que me pareces una mujer tremendamente sencilla.

Pero no es así siempre, y muchas veces no nos percatamos de cuán culpables somos de lo que nos sucede. Humildad y auto-crítica, por tanto.

Un beso fuerte!

Lorraine C. Ladish dijo...

Bueno, sí, eso es que lo doy por hecho. Claro que hay cosas que escapan del control de uno, como la enfermedad, la muerte de un ser querido, etc. Pero está claro que el que con niños acuesta, mojado se levanta. Hay que responsabilizarse y dejar de echar balones fuera. Por eso si alguien me preguntara que si me arrepiento de esto o de aquello no puedo decir que sí porque yo no era de la misma manera hace diez años, ni hace cinco, que ahora. El caso es ir aprendiendo. MUAK y miles de gracias por comentar.