jueves, abril 14, 2011

El éxito de vencer un temor



A lo único que le debemos temer es al miedo en sí. Franklin D. Roosevelt

No es más valiente quien no tiene miedo – eso incluso puede ser un signo de inconsciencia e inmadurez – sino quien se enfrenta a sus temores. Si te dejas vencer por el miedo te sientes vulnerable, infeliz y puedes incluso caer en depresión.

A lo largo de la vida he vencido temores tan comunes como incómodos: temor a hablar en público, miedo a volar, a las alturas, al fracaso y – después de un grave accidente automovilístico – a conducir. Seguramente hay más, pero son los que tengo más presentes.

La manera más eficaz de superar un temor es reconocerlo y de inmediato enfrentarlo. Superé el temor a conducir poniéndome al volante una y otra vez, el temor a hablar en público aceptando cualquier entrevista en medios de comunicación y haciendo presentaciones de mis libros o dando charlas.

El miedo a volar lo superé volando. Antes de que ocurriera la desgracia del 11 de septiembre, pedí entrar en la cabina de un avión comercial y cuando vi que los pilotos no se tiraban de los pelos muertos de miedo, ¡me relajé!

Y por supuesto, cuando fui madre, el saber que mis hijas me observan siempre, hizo que fuera capaz de experimentar la emoción de volar y verlo desde el punto de vista de ellas – como una aventura.


¿Qué temores has conseguido superar tú?


¿Qué miedos te gustaría vencer y qué pasos tomarás para hacerlo?

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Para saber más de mis libros: www.lorrainecladish.com

2 comentarios:

Marga dijo...

Además de esos temores tuyos -que aún he de vencer- tengo miedo a la enfermedad y a la incapacidad, tanto mía como de mis familiares y amigos.

No es algo que esté sufriendo o haya sufrido, por fortuna, pero la idea está ahí. Lo considero muy injusto y yo suelo rebelarme contra las injusticias...

Un beso!!

Lorraine C. Ladish dijo...

Yo también he tenido los temores que comentas, y esos ni idea de cómo me los quito de la mente. El temor a tener un aneurisma cerebral, como le pasó a mi madre, me asalta de cuándo en cuándo, pero luego se me pasa.