miércoles, diciembre 22, 2010

Sobre el Ho´Oponopono o la responsabilidad y el perdón




Si te interesa sentirte más liviano de espíritu y de corazón, liberarte de resentimientos y malestar interno, responsabilizarte de cómo te sientes, cerrar capítulos y comenzar otros, entonces ¡el Ho´Oponopono puede ser la solución!

Puedes leer más sobre ello en Wikipedia, o buscarlo en Google.

Se basa en una antigua práctica Hawaiana de reconciliación y perdón que se llevaba a cabo en familia o en comunidad cuando había algún problema entre ellos. Creían los Hawaianos que sentir enfado y guardar resentimientos, por ejemplo, provocaba enfermedades.

No soy Hawaiana ni antigua (¡aún!) pero sé que cuando siento ira o resentimiento no me siento tan bien ni me veo tan estupenda. También sé que es poco probable que los demás dejen de hacer o decir las cosas que me provocan ganas de responder con palabras o acciones que no son propias de una señora. Así que me ciño al método del Ho´Oponopono de responsabilizarme de cómo me siento, sin importar lo que hagan o digan los demás.

La única persona sobre la que tengo algún tipo de control soy yo.

No vemos las cosas como son, dicen los seguidores de esta antigua práctica; las vemos como somos nosotros. Eso ya lo intuía antes de leer sobre el Ho´Oponopono, así que eso que tengo ganado, digo yo.

Para liberarte de sentimientos negativos, dice el sencillo método, debes seguir los siguientes cuatro pasos, una y otra vez. Dicen que da resultado.

Hay métodos mucho más extraños por ahí, así que por qué no intentarlo.
Si funciona, genial, y si no, al menos tienes la cabeza puesta en pensamientos agradables en lugar de comerte el coco.

Cuando te sientas mal, enfadado, o triste, repite mentalmente las siguientes frases:

1.- Lo siento (Se lo dices al Divino, a un Poder Superior o en lo que tu creas)
2.- Perdóname (Asumes la parte que te toca en esa circunstancia o sentimiento)
3.- Gracias (Dejas ir el sentimiento negativo)
4.- Te amo (Das paso al amor)

Aunque no lo hagas, el simple hecho de reconocer que somos responsables de cómo nos sentimos y que no tenemos control sobre otras personas, lugares o cosas y hacer lo que está en nuestra mano para ver lo mejor en los demás o al menos comprender su postura alivia bastante.

Cuando era mucho más joven se me daba muy bien practicar el resentimiento y me pesaba el corazón. Con el paso del tiempo, cada vez lo siento más ligero y la vida es mejor.

Nada ha cambiado por fuera. Todo depende del cristal a través del que se mire.

Qué mejor momento para comenzar esta práctica que antes de las fiestas. 
Te deseo paz …


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