martes, noviembre 30, 2010

El éxito de poner a los hijos por delante (cuando los padres no están juntos)

Ayer mis hijas y yo decoramos nuestro arbolito de navidad como hemos hecho todos los años. Sin embargo, esta vez me puse melancólica al darme cuenta de que nos preparábamos juntas para una celebración que – por primera vez desde que nacieron – no compartiremos.  

¿El motivo? Su padre viaja desde Florida a España para las fiestas y el pasado verano (mientras llevábamos a nuestra hija de 9 años al aeropuerto para su primer viaje sola a España), me preguntó qué me parecía que se llevara a las niñas con él estas navidades.

Mi primera reacción fue de duda – porque como a cualquier mamá, me encanta tener a mis peques conmigo en navidad -  pero enseguida me di cuenta de que ese viaje sería un regalo para mis hijas y un regalo para el resto de su familia – tanto la mía como la de mi ex.  

Mi respuesta final, dos minutos más tarde, fue que sí. De modo que en dos semanas llevaré a mis niñas al aeropuerto de Miami para que crucen el océano y se reúnan con su otra cultura, con sus raíces y con su familia. Para que puedan pasar la Navidad en un clima frío y posiblemente ver nieve. Para que puedan viajar en avión con su papi – los tres solos por vez primera. Sé que lloraré después de dejarlos en el aeropuerto, y cuando escuche villancicos y cuando piense en mis hijas abriendo sus regalos de navidad sin mí, a miles de kilómetros, pero me emociono pensando que tanto su padre como yo les estamos dando algo mucho más grande que regalos físicos: memorias entrañables de por vida.

La forma en que pasarán sus navidades – tres semanas lejos de mí en otro país – no está escrito en nuestro plan de custodia compartida.  

Lo que hacemos es procurar poner a nuestras hijas por delante. El que tenga la actividad más  enriquecedora entre manos es el que se las lleva durante el tiempo que todos decidamos. Así que este año pasaron Halloween con su padre al otro lado del estado para que pudieran disfrutar tiempo con sus primitas y luego Acción de Gracias con mamá en otra ciudad para pasar las vacaciones con amigos, y ambos enviamos al otro fotos para disfrutar de las sonrisas y felicidad de nuestras hijas.

Ay, a pesar de eso, me limpio ahora alguna lagrimita. Tengo que prepararme para llevar a mis nenas a ver la cabalgata de navidad. Luego pasarán la noche con su padre, porque así lo quieren.

No conseguimos llegar a buen puerto como matrimonio, pero a pesar de lo que otros puedan pensar (siempre hay alguien con una opinión), creo que no lo estamos haciendo tan mal en cuanto a compartir la custodia de dos niñas adaptables, felices y seguras de sí mismas.

Al final, nuestras hijas son las que salen ganando, y así es como debe ser.



domingo, noviembre 21, 2010

Aprende a decir NO para poder alcanzar tus metas






En los Estados Unidos, si alguien te invita a un evento social y dices que no puedes ir, no insisten. “Es que me ha surgido algo” es una excusa perfectamente válida incluso si cancelas al ultimo minuto. Imagino que es políticamente incorrecto indagar.  

En España, incluso si arguyes que no has dormido las últimas dos noches para cumplir una fecha de entrega y que tienes que levantarte antes del amanecer para llevas a los nenes al cole y trabajar, tus amigos insisten en que te unas a ellos para tomar unas cañas y tapas. Si, llevada de un sentimiento de culpabilidad te animas a salir, y les dices que solo puedes quedarte una hora, te dirán que muy bien.
Pero cuando se te acabe el tiempo y te pongas de pie, te llamarán aguafiestas e incluso te esconderán las llaves del coche si hace falta y te dirán que ellos también tienen que madrugar (lo cual seguramente es cierto) y que nunca te ven, etc. etc. y que por qué no te tomas la penúltima. Así que te quedas charlando hasta la madrugada, y no duermes – otra vez – el cerebro hecho cisco, y pasas el día siguiente durmiendo en vez de trabajar, y te preguntas cuándo tendrás tiempo de escribir tu novela.

Habiendo vivido en España la mayor parte de mi vida, tuve que aprender a decir no – aunque con un sentimiento de culpa que me calaba los huesos – y en la presentación de uno de mis libros, di las gracias a mis amigos que estaban entre el público por venir y expliqué que el nuevo libro era el resultado de muchas de mis ausencias en cenas, salidas, fiestas y conversaciones telefónicas que no mantuve. Parecieron entenderlo, pero luego lo celebramos hasta altas horas de la madrugada y al día siguiente estaba para el arrastre, claro.  

Quiero a mis amigos y a mi familia, pero también he aprendido a ser un poco egoísta con mi tiempo. En este pasado año he conseguido hacer mi trabajo de traductora y escritora, entregar la propuesta para un libro, otro libro completo, y terminar el primer borrador de una novela además de seguir escribiendo mi blog dos veces por semana (lo publico en dos idiomas así que traduzco las entradas). Pero también he hecho de voluntaria en la escuela de mis hijas,  las he llevado de vacaciones y he disfrutado de mi tiempo libre con ellas y con mi pareja.

¿Cómo?

Aparte de no mirar televisión en absoluto, de lo cual hablo en entradas anteriores, digo “no” a muchas invitaciones. Me encantan las fiestas, me encanta bailar, me encanta ser social. Pero si acepto cada invitación para hacer voluntariado, ir a una fiesta o presentación y hablo por teléfono cada vez que suena, no tendré tiempo de escribir.

Así que escojo con cuidado mis “sies”.  

Por eso en febrero del 2011 saldrá a la venta mi libro número dieciséis.

Saco tiempo para alcanzar mis metas.

¿A qué puedes decir no más a menudo?

Para saber más de mis libros, visita www.lorrainecladish.com

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miércoles, noviembre 17, 2010

La varita mágica, en la Agenda de las Hadas 2011

Hace unos meses, la editorial Obelisco, que ha editado varios de mis libros, incluyendo El reto de escribir y publicar, Niño creativo, niño feliz y 7 Estrategias para sacar partido a los libros de auto-ayuda (con Raimon Samsó), me pidió que escribiera un cuento para su Agenda de las Hadas 2011.

No estaba inspirada para escribir un cuento de hadas.

Poco después, una mañana mis hijas tuvieron una ocurrencia que inspiró el relato titulado La varita mágica, y pasé de no recordar si las hadas existen a pensar que sí. 


Es bueno creer en la magia, en las hadas, en Santa Claus y los Reyes Magos. 


Es un elixir de juventud. 

Por cierto, si vas a la página de ediciones Obelisco, puedes participar en su concurso de cuentos de hadas, para la siguiente agenda. ¡Suerte!

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sábado, noviembre 13, 2010

En busca del hobby perdido ...



Me gano la vida con las palabras: Las escribo y las traduzco. También escribo para mi propio disfrute.

Escribir es un oficio que se perfecciona a lo largo de los años.

Y aún así necesito otras maneras de expresarme. Quizá por eso también me dediqué a la danza y al dibujo. Por eso pasé mis dos embarazos haciendo patucos y mantitas de ganchillo para mis bebés. 

Crecí viendo a mi padre y a mi abuelo escribir, y mi abuelo me dejaba usar sus lienzos y pinturas de óleo cuando yo tenía 12 años. De niñas, mi hermana y yo jugábamos con arcilla junto a él.

Ayer observé a mi hija de 9 años llevar un cuaderno a todas partes y tomar notas y hacer dibujos de todo. Me inspiró a comprar un cuaderno y lápices y, después de más de veinte años de no hacerlo, dibujar. Claro que por falta de práctica mis dotes como dibujante no han mejorado con los años. ¡Pero lo disfruté!

Había olvidado lo bien que se siente cuando el lápiz entra en contacto con el papel.

No cambio dibujar por escribir, al igual que no cambio bailar por correr.

Escribir sigue siendo mi principal interés y seguramente lo seguirá siendo hasta el día en que muera. Pero es liberador y divertido retomar algo que pensaba que había dejado atrás para siempre. Esta vez, sin embargo, no me exijo nada. Es divertido hacer las cosas que disfruto, ¡se me den bien o no!

¿Qué actividad o hobby dejaste atrás que desearías retomar por el placer de hacerlo?  


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domingo, noviembre 07, 2010

Entrevista con Raimon Samsó, autor de El Código del Dinero

Si quieres mejorar tu economía, te recomiendo que leas el libro “El código del dinero”, de Raimon Samsó, editado por Obelisco. Su autor es Licenciado en Ciencias Económicas, pero como él mismo dice en su libro que un título universitario no es garantía de nada, además es coach profesional y financiero, escritor especializado en el desarrollo personal y reconocido conferenciante. Además es amigo mío – olé – y coautor de nuestro libro “7 estrategias para sacar partido a los libros de autoayuda”. Es que si nosotros no nos promocionamos, ¿quién si no?


A lo largo de los años he visto a Raimon Samsó prosperar como escritor, como persona y como emprendedor y sé que es ejemplo de lo que escribe. Además, con su libro “El código del dinero”, al que pronto seguirá “Adelanta tu jubilación” en el 2011, ha alcanzado el estatus de autor superventas, con varias ediciones en pocos meses. Y es que no es de extrañar, porque en los tiempos que corren, ¿quién no quiere mejorar su relación con el dinero?

A continuación mi entrevista con Raimon Samso sobre el éxito, que espero que disfrutéis y que os impulse a leer sus libros o asistir a sus seminarios si todavía no lo conocéis.

LCL- ¿Cuál dirías que es tu mayor éxito y por qué?

RS.- El mayor éxito es ser la persona que soy ahora. No es algo definitivo, espero conseguir una versión mejorada de mi mismo, pero doy gracias por existir, por haber aprendido todo lo que sé, y por las personas y experiencias en el camino. Incluso las peores, mis crisis, fueros alquímicas y doy gracias por haberlas vivido: las bendigo. Pocas veces nos planteamos que estar vivos sea un tremendo éxito. Todo lo demás, lo que he conseguido, es anecdótico.

Raimon Samsó
LCL.- ¿Has tenido momentos difíciles en tu trayectoria hacia la cima y de ser así, cómo los has superado?

RS.- Ha habido muchos momentos difíciles y sé que no se han acabado. Normalmente los he resuelto siendo yo fácil. Cuanto más fácil soy menos difícil es la vida. Me he suavizado mucho con el sufrimiento y ese trabajo interior ha resuelto las dificultades o al menos las ha hecho insignificantes. Necesitamos más suavidad y menos ego para ser más felices.

LCL.- ¿Qué metas te quedan todavía por alcanzar?

RS.- Ser padre, viajar al Tibet, escribir una docena de libros más… Siempre hay algo pero sin obsesionarme. Todo está bien como está. Puedo ser perfectamente feliz si todo siguiera igual que ahora.

LCL.- ¿Qué les dirías a otras personas que quieren alcanzar su propio éxito?

RS.- Que han sido diseñadas para conseguirlo y que ahí afuera, en la realidad, no hay obstáculos; sólo hay obstáculos en el interior: creencias, paradigmas, miedos, complejos… El mundo ahora mismo está esperando qué vas a hacer con ese increíble potencial que te dotó la vida para manifestar nuevas realidades. Somos coceadores de realidades, ¿es tan difícil aceptarlo?

LCL.- ¿Cuál es el libro de tu autoría que recomiendas sobre los demás y por qué?

RS.- Recomiendo Cita en la cima para establecer objetivos y conseguirlo y El código del dinero para conocer la economía que viene. La gente no tiene ni idea de lo mucho que tendrá que cambiar si quiere conservar lo que tiene y ya no digamos mejorarlo.

Para saber más de Raimon visita su web.

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jueves, noviembre 04, 2010

¡Cómo aprendí a ser feliz!




Si ser rico, guapo y famoso fuera lo único necesario para ser feliz, Marilyn Monroe, Elvis Presley y Michael Jackson, para nombrar unos poquitos, ¡hubieran vivido más años y en mejores condiciones mentales y físicas!

Aparte de tener cubiertas nuestras necesidades básicas – techo, comida, agua y ropa – hay cosas que podemos hacer para elevar nuestro nivel de felicidad.

Ten en cuenta que ser mayormente infeliz o mayormente feliz (caray, que todos tenemos nuestros altibajos), es una elección. Algunas de las personas más exitosas y felices tuvieron una niñez terrible, padres que los pegaban, enfermedades horribles, adicciones y quién sabe qué más. Algunos son supervivientes de campos de concentración. Y no usan todo eso como excusa para llevar una vida amargada. ¡Se niegan! Por eso tienen éxito y es un gusto estar en su compañía.

Por otro lado, muchas personas con talento, atractivo y dinero, se sienten vacías y sin rumbo.  

La alegría y la felicidad se pueden aprender. Puedes entrenarte para ser feliz. No necesitas que otras personas se comporten de un determinado modo para que tú seas feliz. No necesitas que ocurran determinadas cosas para sentir alegría. No pretendo ser condescendiente. Lo sé de primera mano.   

Aprendí a ser mayormente feliz cuando:
  • Paré de posponer la felicidad hasta que “gane más dinero, hasta que me case, me divorcie, hasta que publiquen mi libro, adelgace, salga el sol o …” dime tú …  
  • Me dí cuenta de que nadie más podía “hacerme” feliz. Tenía que venir de dentro. Y así fue
  •  Emprendí acción en lugar de esperar a que ocurrieran las cosas
  • Dejé de culpar a los demás y quejarme y tome el timón de mi propia embarcación  
  • Descubrí que podía reírme y pasarlo bien incluso en los peores momentos
  • Empecé a apreciar las cosas buenas en lugar de lamentarme por las pérdidas
  • Me sentí bien conmigo misma de manera habitual ¡como resultado de todo lo anterior!

¿Qué puedes hacer tú para aprender a ser feliz?


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lunes, noviembre 01, 2010

Sí que puedo, ¡y tú también!


A los dieciocho años tuve un siniestro total con el automóvil de mi padre. El vehículo terminó boca abajo a la salida de una curva cerrada en una autovía, conmigo al volante, y otros dos pasajeros. Una era mi hermana. El jeep no tenía cinturones de seguridad, llovía, y los automóviles que salían de la curva procuraban esquivarnos. Por suerte, todos lo consiguieron

Después de lo que pudo ser un accidente mortal, mi hermana y yo reíamos y contábamos chistes en la sala de urgencias del hospital, supongo que bajo los efectos de la adrenalina.

Varios días mas tarde, sin embargo, me di cuenta de que había sido un milagro que sobreviviéramos el accidente sin secuelas físicas. Emocionalmente, no tanto. El darme cuenta de lo que pudo haber pasado me pesaba y me sentí exhausta y deprimida durante un tiempo.

Eso pasó hace 29 años.

Durante las últimas semanas me he sentido mal físicamente y exhausta emocionalmente. Y esto a pesar de una visita estupenda a mi hermana en San Francisco, haber terminado el borrador de una novela, que mi editor me anunciara que mi próximo libro sale en España en febrero, estar de vuelta en el ruedo del free-lanceo, que mis hijas estén sanas y que mi vida personal sea un océano en calma. 

Sentí algo parecido al bajón después del accidente hace 29 años. La mayor parte del 2009 fue un siniestro total en mi vida. Como ahora ya no estoy bajo los efectos del instinto de supervivencia que requieren las circunstancias extremas, ahora soy libre para pasar el duelo.

Si me hubiera sentido así mientras hacía todo lo que podía para salir de un oscuro túnel de problemas personales, financieros y profesionales, no lo hubiera logrado.

Darme cuenta de que pude seguir adelante durante momentos extremadamente difíciles sin venirme abajo, aunque con el resultado de tener más canas de las que soy capaz de contar, me ha otorgado “permiso” para sentir ahora lo que no me podía permitir sentir cuando necesitaba toda mi fuerza, fe y salud para poder tirar p´alante durante otras 24 horas, un día tras otro.

Ahora sé que puedo porque lo hice.

Y no importa el reto que estés atravesando ahora, ¡tú también puedes! 


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