martes, junio 15, 2010

Tus hijos - Khalil Gibran

Me encanta este poema de Khalil Gibran:

“Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.”

Y aún así es nuestra responsabilidad ayudarlos a que se conviertan en la mejor versión posible de sí mismos, guiarlos por la vida y ayudarlos a que – ojalá – tomen las decisiones correctas y persigan sus sueños.

Mis hijas son biculturales (España y los EE.UU. además de algunas mezclas más en su sangre – Argentina, Suecia, Inglaterra y Hungría) como lo somos sus padres. Quizá porque desde que nacieron ya las subía a aviones conmigo para visitar familia y amigos en diferentes países, sobre todo a la mayor parece que le ha picado el bicho viajero.

Vivo en Florida y una de mis mejores amigas en Sevilla, donde nacieron mis dos churumbeles, se ofreció hace unos meses a pagar el billete de avión de mi hija de 9 añitos para que pudiera pasar parte del verano en España. Pregunté a la nena si le gustaría ir y le avisé de que viajaría sola. Hablé con su padre y los dos pensamos que si ella estaba dispuesta a dar ese paso, nosotros también. O al menos debíamos mentalizarnos, ¡por el bien de ella!

Así que ayer, continué con lo que dice Khalil Gibran en el poema:

“Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.


Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.”

Tuve que calmar a las tías, a los tíos, abuelos y amigos de mis hijas, que estaban preocupados porque una niña tan jovencita cruzara el Atlántico sin uno de sus padres. No dejé que mi hija supiera que pensé que quizá lloraría cuando la viera cruzar la puerta de embarque. Ella pensaba que todo ese ajetreo era normal y si albergaba algún temor, lo convirtió en un espíritu de aventura.

Ha ido a España para absorber su otra cultura, para mejorar su español, para pasar tiempo con sus amigos y familia, para divertirse y para hacer lo que hay que hacer en la vida: vivirla como si fuera solo una, que probablemente lo es.

Y bien, mi nena de 9 años me llamó por teléfono cuando aterrizó en Madrid y luego en Sevilla, para decirme que había hecho amistad con otros nenes que viajaban solos, que se había divertido aunque perdió el vuelo de conexión, me habló en español (como solía hacer antes), y al escuchar su tono de aventura y emoción, supe que había hecho lo correcto al dejarla ir.

Como concluye Gibran:

“Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
Porque incluso aunque El ama la flecha que vuela
también ama el arco que es estable.”

De modo que aquí estoy, siendo una roca para mi hija, pero también su arco, y estoy orgullosa de que a los 9 años ya tiene más experiencias de vida de las que tuve yo a los 20. No tengo planes para ella, más que darle alas para volar. Le ayudaré a hacer un mapa de vida, pero la elección de su destino será en ultimo caso, suya.

http://www.lorrainecladish.com/

1 comentario:

Juan Luis G. dijo...

En el futuro tu hija te lo agradecerá eternamente. Le has hecho un gran regalo; la independencia y alimentar el espíritu de aventura, dos asas que sirven para agarrarse a la vida.

Un saludo