miércoles, junio 09, 2010

El triunfo no cae del cielo, por la escritora Rosario Lynch

Este artículo está escrito por Rosario Lynch, ¨bloguera invitada¨ aquí en Diario del Éxito, y en el mismo blog en Hola.com.

El éxito, de manera simplista es el alcance de un objetivo primario. En mi opinión, es el resultado de una secuencia de escalones y puertas que se abren de acuerdo a los esfuerzos y a las metas de cada individuo. El trabajo, la dedicación perseverante y el carácter para no amedrentarse ante los retos, combinados con nuestra idea, el objetivo particular que nos proponemos como fin, son elementos imprescindibles para llegar hasta donde nos proponemos y más allá.

Desde muy niña, yo guardé silenciosa la ambición de escribir una novela y como una evocación constante a ese deseo, siempre en mis funciones diversas, me encontré con anécdotas de la vida real, tan interesantes que podía simplemente plasmarlos con sus dramas y sub-dramas en obras completas. Fue el retornar a mi país de origen, Nicaragua, después de muchos años de ausencia, que mi hermana Lety me retornase el original de un manuscrito de mi propiedad, realizado durante mi adolescencia. Este sencillo acontecimiento actuó como detonante, proveyéndome del denuedo de empezar con la recopilación de datos, la creación de un bosquejo, de un escenario donde ubicar a los personajes y empezar a desarrollar la historia que duró dos años para llegar a su documento final. Puedo afirmar sin temor a las dudas que lograr ese primer propósito, no fue del todo fácil. Debí establecer una constante disciplina, vencer muchos altibajos morales, liar contra las dudas en relación a la calidad de la historia y sobre todo, vencer el miedo a permitir que mis escritos fuesen leídos por terceros, para quienes pensando en ellos, después de todo, la escribí. Ese, podría decirse es ya un escalón hacia un triunfo relativo, no obstante, para obtener la obra física en versión papel, aun quedaban muchos puentes que cruzar, cumplir los criterios de la editorial seleccionada, resolver los asuntos prácticos y logísticos hasta finalmente ver la obra, palparla y admirarla con ese sentimiento que da la satisfacción de haber logrado un objetivo. Pero ese alcance, lo que pareciese ser el final, solo nos lleva a la ruta del principio.

La obra terminada nos coloca en otra etapa menos romántica del proyecto y, a la vez interesante, de igual o mayor creatividad y esfuerzos a la de su creación misma, el hacerla llegar al lector. Este es sin duda, otro reto que nos gradúa el nivel del éxito, el que, a medida que escalamos los peldaños, otros se agregan. Es como si el alcance de la pirámide que deseamos escalar, cada vez se volviese más alta, imponiéndonos la necesidad imperativa de continuar sin tregua, porque es claro que el éxito no cae por el peso de la gravedad. Para alcanzarlo frecuentemente hay que transitar una senda escarpada.

La vida del escritor se dice, es solitaria y aislante y aunque miles de lectores lean sus libros, la creación de la obra la forja combinando sus sueños, penas y dudas con la de sus personajes. En lo práctico, es necesario actuar con mente positiva para vencer dudas e inseguridades, de participar de un círculo de escritores para acertar el buen o mejor camino a seguir, de leer mucho con ojos críticos y de repetirse constantemente que nada es posible sin esfuerzo, que siempre hay espacio para mejorar y hacerlo con voluntad y constancia. Todos tenemos el derecho de caer e igualmente el coraje y la dignidad de sabernos levantar... y volver a empezar de nuevo, si es necesario.

Y dado que con frecuencia la vida es de pruebas y errores, la única forma de saber si se fracasa o se triunfa es a través de experimentarlo, independiente de cuál sea nuestra meta o nuestro proyecto. Es bien posible decir, probé y fracasé pero jamás podremos asegurar que fracasamos sin haber probado, no obstante y más positivo aun, digámonos, probé y triunfe porque casi todo es posible en esta vida si nos proponemos algo factible y realizable. Solo debemos de recordar siempre que nada es gratuito, todo requiere lo mejor de nuestra parte.

En mi obra en versión papel y digital, Más allá del horizonte: Cony Dupont, el personaje central es uno de esos cuyas metas van más allá de sus propias adversidades y de la injusticia social que la rodea, pese al terrible drama que la conllevan hasta el último momento. En la actualidad, he completado dos manuscritos mas, una novela en español (Lucia Fuentes del Fuego, secretos de una Primera Dama y una historia para jóvenes en Ingles (Roisin’s travel adventures)


Para comprar Más allá del Horizonte, pinchar aquí.

Rosario Lynch Books, facebook


http://www.lorrainecladish.com/

1 comentario:

Juan Luis G. dijo...

Hola Lorraine.

Interesante artículo. Si nos quitamos el miedo al fracaso, el éxito llegará más pronto que tarde.

Saludos