jueves, junio 17, 2010

El patito feo que nunca lo fue

De modo que me paso la vida pensando que de niña fui un patito feo ¿y ahora me entero de que los niños del cole pensaban que era guapa y lista? ¿Así que todos esos años de niñez y adolescencia llenos de complejos, de timidez, de pensar que era demasiado delgada o demasiado gorda, demasiado estudiosa o un desastre fueron una pérdida de tiempo? ¿Y los años de terapia? ¡Ay-Dios-Mío! De verdad … Soy la única a la que le ha pasado esto, ¿o hay más como yo? Ojalá lo hubiera sabido en su momento. Pero entonces, en lugar de que me rompieran a mí el corazón, lo mismo hubiera roto yo unos cuantos … o quizá lo hice y no soy consciente de ello.

Cuando me apunté a Facebook y empezaron a resurgir personas de mis años escolares, estaba segura de que se asombrarían al ver que era más extrovertida y estaba de mejor ver en comparación con el espanto de niña empollona e introvertida que conocieron 30 años atrás. Ay, pero eso no fue lo que escuché.¨¡Estás tan estupenda como siempre!” “Eres igual de guapa y simpática que cuando ibas al colegio” “Ay, pero cómo me gustabas …” me decían. Al principio pensé que se pitorreaban, luego imaginé que no me recordaban bien. Y después de que un buen amigo de aquel entonces me escribiera hoy por e-mail que “todos los chicos de la clase pensábamos que eras la más guapa, pero nos intimidaba tu inteligencia y madurez”, tuve una especie de revelación.

No sé si reírme o llorar. Pero ¿Cuántas otras mujeres habrá por ahí aún sintiéndose patitos feos cuando en realidad son preciosos cisnes?

Miro la foto de mi hermana y yo cuando éramos niñas y la comparo con la otra foto reciente de nosotras y me pregunto qué pasó entremedias. ¿Por qué malgastamos tantos años, tanta energía, tanta VIDA pensando que éramos demasiado delgadas, demasiado gordas, demasiado feas, listas o tontas? ¿No me pude haber dado cuenta a los 14 años de lo que me he enterado a los 46? Principalmente, ¡que estaba estupendamente! Laura, ¡las dos lo estábamos!

Quisiera volver hacia atrás en el tiempo y decirles a esas dos niñitas que están bien, que se las quiere, que están perfectas y son buenas, que tienen agallas. Que las cosas no siempre irán bien, pero que superarán todo de una manera o de otra y llegarán a ser mujeres fueres y capaces. No puedo volver y decirles nada a esas niñas, pero puedo darme cuenta ahora de que nunca fui Betty la Fea, salvo en mi mente. Desde luego, sé que mi hermana no lo era.

También puedo decirles a las dos nenas en la última foto, mis adoradas hijas, que están estupendas, que son bellas por dentro y por fuera. Pero … afortunadamente ya lo saben. Espero que según vayan creciendo no lo olviden. Yo por mi parte ¡haré todo lo posible por recordárselo!



1 comentario:

Marga dijo...

Totalmente identificada con este post. No sé a ti, pero a mí nunca me cuidaron la autoestima, que ahora a mis 43 empiezo a elevar... y gracias también a antiguos amigos de la infancia, compañeras, etc., que me recuerdan lo mona e inteligente que siempre fui.

¿Seguro? Me pregunto yo... y cuando he leído tu artículo, no he podido sino sonreír por lo tontas que fuimos. A mis hijas -igual que tú- les intento subir la moral todo lo que puedo, para que aprovechen su adolescencia y juventud.

A mí, mis padres/familia nunca me dijeron que valía. Y yo era demasiado tímida e insegura para darme cuenta. La imagen que proyectaba era la de una persona distante y seria.. ¡imagina!

En fin, más vale tarde que nunca...