lunes, mayo 17, 2010

Corriendo bajo la lluvia

Esta mañana me puse protección solar antes de salir a correr. Cuando aparqué junto a la playa, supe que no necesitaba la protección solar porque – de pronto – estaba nublado y llovía (vivo en Florida). En cuanto empecé a trotar, comprobé que la protección solar “resistente al agua” era un camelo, ya que parecía derretirse con la lluvia, quemándome los ojos. Intenté secármelos con mi propio pelo, que pronto se empapó también.
Según corría sobre la arena mojada con la lluvia golpeándome la cara, dificultándome cada paso, pensé en lo fácil que hubiera sido darme la vuelta y desistir. Pocas cosas interfieren, sin embargo, con mi determinación cuando salgo a correr, como puede ser una tormenta eléctrica o una enfermedad.
Quiero aclarar que no corro todos los días, no participo en maratones ni me entreno para ellos. No soy masoquista, o al menos no creo serlo. Corro con regularidad porque estoy enganchada a las endorfinas y porque medito mejor en movimiento. No me cronometro ni cuento los kilómetros. Sencillamente corro, troto o me arrastro, dependiendo del día, y soy consciente de cada respiración cuando lo hago. No siempre disfruto mientras corro, pero siempre disfruto de haberlo hecho. Por cierto que siento lo mismo acerca de mi mayor pasión, que es la escritura.
Hoy me di cuenta de que al no considerar siquiera la posibilidad de detenerme porque llueve, porque hace frío, porque es demasiado tarde o demasiado temprano, a lo largo de los años he logrado desarrollar fortaleza de espíritu. Correr bajo las peores condiciones meteorológicas me ha enseñado que si soy constante en mis esfuerzos entonces un buen día – sin previo aviso – todo es perfecto. La temperatura es la correcta, el terreno está nivelado, estoy descansada y de buen humor, y entonces hago la carrera sin esfuerzo y con alegría.
Hoy, me sentí enormemente satisfecha, llena de admiración y respeto hacia mí misma, al darme cuenta de que practico lo que predico … llueva o haga sol, y que lo aplico a todas las aéreas de mi vida. Esto me ha ayudado a conseguir cosas como superar un grave trastorno alimentario y una depresión, interrumpir relaciones disfuncionales, escribir y publicar libros que inspiran y criar a dos niñas estupendas.

¿Cómo consigues tú – figuradamente - seguir corriendo bajo la lluvia?


http://www.lorrainecladish.com/

8 comentarios:

Marga dijo...

Yo aún me detengo según si hace frío o llueve... pero estoy en la etapa -previa a la tuya- en la que continúo tras el bache circunstancial...

Tampoco mi vida ha sido problemática en exceso y quizás eso me ha hecho algo malcriada en cuanto a la interrupción ante condiciones desfavorables.

Sin embargo, cada día intento no detenerme por más que llueva y relampaguee... ahora, incluso, tendré quién me lo recuerde en la memoria.

Gracias!!

Lorraine C. Ladish dijo...

Gracias por tu comentario, Marga. Cada momento cuenta. BESOTES MIL.

Rosario Curiel dijo...

Querida Lorraine:

Para seguir corriendo, aparte de ocuparme y no preocuparme, o quizá de hiperocuparme... te leo a ti. Felicidades por tus textos y por tu vida, amiga.

Lorraine C. Ladish dijo...

Y Rosario, seguro que haces más cosas, que no veo que a ti te detenga nada tampoco. MUAK

fuen dijo...

Mi hija es la que me hace correr bajo la lluvia. No ha sido fácil después del parto, hace ya 11 meses: hipotiroidismo, lesiones en la espalda, desempleo y crisis sentimental. Mi hija me está abriendo los ojos y gracias a ella corro bajo el sol, bajo la lluvia y bajo el mar si es necesario.

Juan Luis G. dijo...

¡Hola Lorraine!

Yo practico ciclismo (sin competir) y se tienen días buenos, malos y muy malos. En estos últimos entran desfallecimientos, caídas o averías mecánicas a un montón de kilómetros de casa. Cuando ocurre algo de estas fatídicas cosas, lo mejor es acabar la sesión pensando que todas esas circunstancias forman parte del deporte y que el aceptarlas es participar de un maravilloso "espíritu deportivo". Pero lo que yo veo peligroso es el día después de una mala experiencia; podemos caer en la tentación de sentirnos frustrados o buscar excusa para no volver a salir (todavía me duele, estoy cansado, tengo que revisar la bicicleta...) y eso sí que no. Al día siguiente hay que hacer el esfuerzo por salir como sea, solo así podremos pasar página y superar completamente el mal momento de la sesión anterior y sin duda nos habremos hecho más fuertes.


Un abrazo.

Laura Casasa dijo...

Hola Lorraine... Soy Laura Casasa. Leí tu libro sobre Escribir y publicar. Lo compré en Madrid. Entré en tu blog porque mañana doy una conferencia en una Feria del Libro sobre escribir y publicar y quería inspirarme. Tu libro me ha ayudado a correr mi propia carrera. ¡Quisiera tener tu disciplina, pero aún no la tengo! Sin embargo, estoy tratando de hacerlo, cada día mejor, cada día más cerca de la meta. Gracias por tus libros y tu cercanía.

Lorraine C. Ladish dijo...

Gracias por escribirme, Laura. Comentarios como el tuyo animan a cualquiera a seguir. Justo hoy he escrito 17 páginas de una novela en inglés, que empecé hace sólo una semana. Hace tiempo que no escribo ficción y menos en inglés, y bueno, ha sido todo un regalo. Pero también hay periodos de sequía, aunque los blogs me mantienen entretenida. Suerte ¡y al toro!