miércoles, mayo 12, 2010

Cómo interactuar con personas tóxicas

Me han llamado “ángel” tantas veces que me lo tatué en el tobillo. Por lo general soy una persona amable y tranquila; diplomática aunque no siempre políticamente correcta, y me considero educada. Pero no soy una santa. Todavía hay unas pocas personas en este mundo que tienen la habilidad de tocarme las narices hasta el punto en que me convierto en una fiera. A lo largo de los años he aprendido a apaciguar ese fuego que a veces me sube por la garganta cuando determinadas personas me ofenden o me hieren. Esto no significa que siempre sea capaz de controlar mi instinto animal, aunque habitualmente ya no actúo sobre él. Si termino por enzarzarme con el otro, en contra de mi buen juicio, he aprendido a pedir perdón y apaciguarme.

A continuación, algunas ideas acerca de cómo tratar con personas tóxicas. No son conceptos absolutos y, aunque a mí me van bien, quizá tú tengas tus tácticas mejores que espero que compartas mediante un comentario al final de esta entrada.

- A veces es una cuestión de química. Todos conocemos a alguien en cuya compañía no nos sentimos a gusto o con quien sale a relucir lo peor de nosotros. Este sentimiento suele ser, además, mutuo. Cuando percibo esta energía negativa junto a alguien procuro evitar a esa persona. Desgraciadamente, me ha pasado que se tratara de un familiar. En esos casos tuve que aprender a reponer mi energía después de haber estado en su presencia. Evitar discusiones y peleas con suegras, madrastras o jefas tóxicas a la vez que mantienes la asertividad y compostura no es fácil, pero se puede conseguir.

- Si una cajera, vendedora o cualquier persona que no conozco se muestra grosera, en lugar de soltarle un improperio, respiro hondo, sonrío y le digo algo agradable. Por lo general me sonríen de vuelta y las dos nos sentimos mucho mejor.

- Si la persona difícil es un cliente y el motivo de su actitud es un error mío, no me pongo a la defensiva, que es contraproducente. Simplemente admito y corrijo el error y lo suelen entender, porque todo el mundo se equivoca alguna vez. Si el cliente es desagradable por norma dejo de trabajar con él o ella, pero por mi parte no hay malas palabras ni una mala actitud.

- Me pregunto a menudo: “¿Prefiero discutir o ser feliz?” La vida es demasiado corta para emplearla peleando por trivialidades. Algunas personas, sin embargo, resaltan lo mejor de mí, mientras otras sacan lo peor que tengo dentro. Todos tenemos un lado oscuro, pero por fortuna, sólo hace falta un rayo de luz para iluminarlo. Lo más importante es ser conscientes de ello. El auto-conocimiento es una poderosa herramienta para tratar con personas tóxicas.

http://www.lorrainecladish.com/

1 comentario:

Juan Luis G. dijo...

Hola Lorraine.

Se suele decir, y con razón, que "dos no se pelean si uno no quiere". Es verdad que cuando se produce una confrontación directa son responsables tanto el que la provoca como el que por ello se siente justificado para avivar el conflicto. Es fácil decirlo, pero es verdad que hay veces que es complicado respirar hondo y contar hasta diez antes de actuar, pero si lo pensamos fríamente, llegaremos a la conclusión que de ese tipo de discusiones nunca sacamos ningún beneficio, sino todo lo contrario, un disgusto que nos puede estropear el día.

Recibe un cordial saludo.