domingo, mayo 30, 2010

Para tus hijos, un ejemplo vale más que mil palabras

Primero, quiero aclarar que no me considero una madre perfecta. Tengo la misma sensación de culpa y tantas dudas como cualquier otra madre. Me siento culpable por trabajar demasiado o no lo suficiente, dependiendo del día. Dudo de si les doy a mis hijas bastante tiempo, ropa, atención y mil cosas más. Ser madre es convivir con estos sentimientos contradictorios y muchos más.

Sin embargo, me siento orgullosa cuando veo a mis nenas comportarse de cierta manera y quiero pensar que tuve algo que ver con ello. También sé que las pequeñas victorias que consigo como madre no son el resultado de darles aburridas charlas, sino de predicar con el ejemplo. Desde luego que no todo lo que hago está diseñado para contribuir a que mis hijas se conviertan en la mejor versión de sí mismas. Pero, como quiera que vivo cada día procurando evolucionar, veo que eso es exactamente el ejemplo que les doy a ellas.
Los niños y jóvenes no siempre escuchan lo que les dices, ¡pero desde luego observan lo que HACES! Sus valores, te guste o no, son los valores que han aprendido de ti. Si no los diriges bien mediante el ejemplo, que sepas que los dirigirá la sociedad y muy probablemente eso no arrojará los resultados que buscas.
Mi hija de 6 añitos me sorprende a menudo con afirmaciones que me demuestran que observa cómo afronto la vida.

- Las mamis tienen que hacer ejercicio para sentirse mejor (sentí gran alivio porque no dijo “para verse mejor”).

- Eso lo hiciste porque eres una buena amiga (me detuve para ofrecer ayuda a otra mamá de la escuela que se quedó tirada en la cuneta con el coche).

- Las mamis leen mucho para aprender.

Hace poco fui de compras con mis hijas. Nos probamos ropa, miramos mucho y lo pasamos bien. Mi hija de 9 años quería gastar los $15 que llevaba en el bolsillo. Cada vez que elegía algo, le preguntaba si realmente lo necesitaba. No le hacía gracia alguna, claro, y se enfurruñó cuando yo elegí una camiseta para mí. Finalmente decidí no comprarla. Me preguntó por qué no me la llevaba. Respondí: “porque no la necesito”. Mi hija dejó lo que fuera que había elegido comprar y anunció que quería invitarnos a su hermana y a mí a cenar con su paga. Quedé agradablemente sorprendida.
Mis nenas son lectoras porque a mí me gusta leer, disfrutan de la naturaleza porque es algo que yo celebro, y les gusta la soledad porque disfrutarla forma parte de mi vida. No les digo que tiene que ser así. Simplemente actúo y ellas miran – y me imitan. Pero claro, yo soy lectora porque mi padre lo fue antes que yo (también me atrevo a decir que soy escritora porque mi padre y mi abuelo lo son), disfruto del ejercicio porque empecé a practicar deporte junto a mi padre cuando era una niña y me parecía lo normal. Aprendí de mi padre que la soledad es una gran maestra.

Claro que hay cosas que quisiera que mis hijas no emularan: la mayor es muy sensible y emotiva como yo. La peque es una dormilona, igual que su madre, y le gusta hacer las cosas a su manera, como a mí.
En realidad no puedes decirles a tus hijos con autoridad que no coman chucherías si tú te alimentas mal. Si tienes la televisión encendida todo el día para darte compañía, tus hijos aprenderán que el silencio no es cosa buena y además absorberán la información – buena o mala – de la que tú te nutres. Si tienes ataques de ira o no sabes controlarte delante de tus hijos – no esperes que ellos tengan temple y buena educación.
No soy perfecta y sigo cometiendo errores, claro, pero he aprendido que cuando tienes hijos pequeños, hay que tener en cuenta que siempre te están observando, aunque tú creas que no es así.
Procura ser cada día mejor persona que ayer y tus hijos te imitarán, procurando hacer lo mismo. Realmente es así de sencillo (que no fácil, ojo).

¿Qué buen ejemplo das a tus hijos?

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jueves, mayo 27, 2010

Lola C. Belmonte, directora de Guía Gente, ejemplo de perseverancia

Hace más de diez años, me escribió la editora de una revista alternativa en Madrid, llamada Verdemente, a raíz de haber leido uno de mis libros. Me entrevistó y después escribí artículos y relatos para la publicación mensual durante un tiempo e incluso cuando la editora fundó otra revista: ¨Gente¨. Tuve dos hijas, me mudé a Estados Unidos y el tiempo y la distancia hizo lo suyo, hasta que Facebook nos volvió a poner en contacto. Gracias a eso, hoy soy yo la que entrevista a Lola C. Belmonte y tengo la suerte de poder difundir su historia personal de éxito.

LCL.- ¿Lola, cual consideras que ha sido tu mayor éxito?

LCB - Mi mayor éxito personal, fue volverme a levantar después de perderlo todo. En el año 2001 perdí mi primera revista, Verdemente, que fue creada por mí con mucho trabajo y esfuerzo. La dirigí durante 8 años y la dejé con más de 200 clientes y muchísimos lectores. Después de mi primer socio, que se unió a mí después de arrancar en solitario, tuve una socia que me hizo la vida imposible y luego supe que fue algo organizado. Quien haya creado algo propio sabe que una empresa no es sólo trabajo. Es ilusión, es riesgo, es creación, es esfuerzo, es casi como una especie de hijo.

En el mismo año, Lola perdió a su madre y tuvo que pasar dos duelos.

LCB.- Gracias a Dios y al destino, después de un tiempo conseguí ponerme de pie otra vez, creé otra revista de papel, que se convirtió mas tarde en un boletín web y que ahora evoluciona al video. Gracias a la pérdida, no me quedé estancada y ahora continuo trabajando, creo imágenes en vídeo y me divierto más. Mi padre me contó que estuve a punto de nacer en un cine, que tuvieron que correr porque mi madre se puso de parto. Yo nunca supe que película se perdieron, pero está claro que yo ya quería mirar. Por eso ahora creo que estoy en el sitio que me corresponde, que se me da bien crear imágenes y que un día u otro, en un pasito más allá, quizá haga historias propias aún con más libertad.

LCL.- ¿Cuáles son las virtudes que crees que te ayudaron a conseguir tu objetivo?

LCB.- La tenacidad, la perseverancia, el no dejar que me tumbe el primer obstáculo y la creatividad para ir solucionando problemas y la capacidad de improvisación que siempre sorprende a mis clientes.

LCL.- ¿Qué personas en tu vida han sido clave para tu éxito?

LCB.- Por un lado las que me apoyaron y me dieron fuerza: mi familia y amigos y por otro lado los que me retaron, poniéndome obstáculos y me dieron resistencia. También mis amores, que me dieron alegría.

LCL.- ¿Cómo mantienes el ánimo durante los momentos bajos o de dudas?

LCB.- Tengo varios métodos. Cuando aún tengo fuerza camino. Paseo mucho, soy capaz de recorrer grandes distancias en Madrid, a un buen ritmo. Pero a veces, no hay fuerza, y entonces también me sirve coger un autobús a ningún lado. El movimiento también me relaja, me airea la mente. Abre un espacio en mi interior y bajo del autobús sintiéndome mejor, e incluso descubro zonas interesantes de la ciudad.

LCL.- En una frase, resume lo que le dirías a otra persona que tenga dificultades y que quiera alcanzar cualquier tipo de objetivo.

LCB.- Pues es muy antigua, hace más el que quiere, que el que puede. Pero debe querer de verdad no con la boca chica. Pedid y se os dará.

LCL.- Gracias, Lola, y ¡buena suerte! Aunque está claro que la suerte se la fabrica una.

Para ver los trabajos de Lola C. Belmonte:

http://www.guiagente.es/

http://www.videosdemasaje.com/

jueves, mayo 20, 2010

Wayne Dyer, autor de Tus zonas erróneas, visto por una lectora.

Laura Carbonell era escéptica con respecto a los libros y seminarios de autoayuda. Esta profesora de español de 44 años de edad vive en San Francisco, California, donde recientemente acudió a un seminario de Wayne Dyer, y afirma que esa experiencia cambió totalmente su visión de las cosas. Laura es una mujer luchadora que ha superado dificultades increíbles a lo largo de su vida. Uno de sus mayores logros es que lleva 16 años sin probar el alcohol. La admiro profundamente y tengo la suerte de que además de ser fuente de inspiración para mí, es mi hermana.
Laura leyó su primer libro de superación personal – Usted puede sanar su vida, de Louise Hay – a los 28 años cuando empezó a superar su adicción.
“(Ese libro) me ayudó a recuperarme”, dice ahora.
Luego nuestro padre le regaló Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer.
“Aunque ya estaba hasta aquí de libros de autoayuda, porque me parecía que la mayoría de los autores eran un camelo, los libros de Dyer tenían sentido. Me parecían honestos. Leerlos era como hablar con un amigo. Sus libros me dieron mejores resultados que años de ir a terapia”.
No lo he sabido hasta ahora, pero en diciembre del pasado año, mi hermana se sintió deprimida. Además, pasamos juntas las navidades y no me di cuenta de lo mal que se sentía.
“Pensé en ver a un psiquiatra e incluso hice un test en la página web de mi seguro medico, aunque tampoco me hacía falta para saber que estaba deprimida”, me contó hace un par de días.
“Por entonces, encontré en una librería el ultimo audio libro de Wayne Dyer rebajado y lo compré. Sentí un gran alivio y una mayor paz interior cuando lo escuché. Luego me hice fan suyo en Facebook y así fue como me enteré de que venía a San Francisco”.
Mi hermana no acostumbra a acudir a este tipo de evento y nos preguntó a varias personas qué nos parecía y supongo que todos le dijimos que fuera.
“Nunca antes hubiera considerado siquiera ir a un seminario de auto-ayuda. ¡Y digo nunca! Además no era barato. Pero pensé: ´al menos es más barato que ir a terapia´. Y lo más sorprendente es que me atreví a ir sola, cosa rara en mí”.
Pero sí que fue sola y ese día me emocioné cuando me envió fotos y comentarios por teléfono durante la conferencia. Entonces decidí preguntarle si se dejaría entrevistar para mi blog.
“Durante el seminario, estuve muy emocionada, incluso lloré, y casi me da vergüenza admitirlo. Pero me sentí muy cómoda porque eso es lo que Wayne Dyer hace – que todos se sientan tranquilos. Pero cuando salí del seminario, me sentí algo triste y malhumorada. Fue tan emocionante y lo disfruté tanto que me sentí mal … como un niño que se tiene que ir de una fiesta muy divertida. Quería seguir sintiéndome como él describe que se siente él – en paz”.

Es curioso cómo la percepción de alguien sobre este tema puede cambiar tanto y creo que ocurrió porque mi hermana ha cambiado – ha evolucionado. Dice que es admiradora acérrima de Dyer, y que es el primer autor de libros de auto-ayuda que le ha impactado.
“Me encanta su colección de CDs "La esencia de estar en equilibrio" (creo que es éste)" y "Excuses Begone" (creo que en España aún no se ha traducido). En realidad recomiendo cualquiera de sus libros. Últimamente es más espiritual y me parece bien, aunque la palabra “Dios” me chirría. Sin embargo, con él, la acepto”.
Para ver los libros de Wayne Dyer en La Casa del Libro, pincha aquí.

¿Qué autor u orador de superación personal te ha ayudado a ti?

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lunes, mayo 17, 2010

Corriendo bajo la lluvia

Esta mañana me puse protección solar antes de salir a correr. Cuando aparqué junto a la playa, supe que no necesitaba la protección solar porque – de pronto – estaba nublado y llovía (vivo en Florida). En cuanto empecé a trotar, comprobé que la protección solar “resistente al agua” era un camelo, ya que parecía derretirse con la lluvia, quemándome los ojos. Intenté secármelos con mi propio pelo, que pronto se empapó también.
Según corría sobre la arena mojada con la lluvia golpeándome la cara, dificultándome cada paso, pensé en lo fácil que hubiera sido darme la vuelta y desistir. Pocas cosas interfieren, sin embargo, con mi determinación cuando salgo a correr, como puede ser una tormenta eléctrica o una enfermedad.
Quiero aclarar que no corro todos los días, no participo en maratones ni me entreno para ellos. No soy masoquista, o al menos no creo serlo. Corro con regularidad porque estoy enganchada a las endorfinas y porque medito mejor en movimiento. No me cronometro ni cuento los kilómetros. Sencillamente corro, troto o me arrastro, dependiendo del día, y soy consciente de cada respiración cuando lo hago. No siempre disfruto mientras corro, pero siempre disfruto de haberlo hecho. Por cierto que siento lo mismo acerca de mi mayor pasión, que es la escritura.
Hoy me di cuenta de que al no considerar siquiera la posibilidad de detenerme porque llueve, porque hace frío, porque es demasiado tarde o demasiado temprano, a lo largo de los años he logrado desarrollar fortaleza de espíritu. Correr bajo las peores condiciones meteorológicas me ha enseñado que si soy constante en mis esfuerzos entonces un buen día – sin previo aviso – todo es perfecto. La temperatura es la correcta, el terreno está nivelado, estoy descansada y de buen humor, y entonces hago la carrera sin esfuerzo y con alegría.
Hoy, me sentí enormemente satisfecha, llena de admiración y respeto hacia mí misma, al darme cuenta de que practico lo que predico … llueva o haga sol, y que lo aplico a todas las aéreas de mi vida. Esto me ha ayudado a conseguir cosas como superar un grave trastorno alimentario y una depresión, interrumpir relaciones disfuncionales, escribir y publicar libros que inspiran y criar a dos niñas estupendas.

¿Cómo consigues tú – figuradamente - seguir corriendo bajo la lluvia?


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jueves, mayo 13, 2010

Libros para mujeres y mamás



¡Hola! Os invito a ver esta sección cortita en el programa En Casa con Martín Ycaza en Telemundo43 donde hablo de algunos de mis libros.
Besotes

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miércoles, mayo 12, 2010

Cómo interactuar con personas tóxicas

Me han llamado “ángel” tantas veces que me lo tatué en el tobillo. Por lo general soy una persona amable y tranquila; diplomática aunque no siempre políticamente correcta, y me considero educada. Pero no soy una santa. Todavía hay unas pocas personas en este mundo que tienen la habilidad de tocarme las narices hasta el punto en que me convierto en una fiera. A lo largo de los años he aprendido a apaciguar ese fuego que a veces me sube por la garganta cuando determinadas personas me ofenden o me hieren. Esto no significa que siempre sea capaz de controlar mi instinto animal, aunque habitualmente ya no actúo sobre él. Si termino por enzarzarme con el otro, en contra de mi buen juicio, he aprendido a pedir perdón y apaciguarme.

A continuación, algunas ideas acerca de cómo tratar con personas tóxicas. No son conceptos absolutos y, aunque a mí me van bien, quizá tú tengas tus tácticas mejores que espero que compartas mediante un comentario al final de esta entrada.

- A veces es una cuestión de química. Todos conocemos a alguien en cuya compañía no nos sentimos a gusto o con quien sale a relucir lo peor de nosotros. Este sentimiento suele ser, además, mutuo. Cuando percibo esta energía negativa junto a alguien procuro evitar a esa persona. Desgraciadamente, me ha pasado que se tratara de un familiar. En esos casos tuve que aprender a reponer mi energía después de haber estado en su presencia. Evitar discusiones y peleas con suegras, madrastras o jefas tóxicas a la vez que mantienes la asertividad y compostura no es fácil, pero se puede conseguir.

- Si una cajera, vendedora o cualquier persona que no conozco se muestra grosera, en lugar de soltarle un improperio, respiro hondo, sonrío y le digo algo agradable. Por lo general me sonríen de vuelta y las dos nos sentimos mucho mejor.

- Si la persona difícil es un cliente y el motivo de su actitud es un error mío, no me pongo a la defensiva, que es contraproducente. Simplemente admito y corrijo el error y lo suelen entender, porque todo el mundo se equivoca alguna vez. Si el cliente es desagradable por norma dejo de trabajar con él o ella, pero por mi parte no hay malas palabras ni una mala actitud.

- Me pregunto a menudo: “¿Prefiero discutir o ser feliz?” La vida es demasiado corta para emplearla peleando por trivialidades. Algunas personas, sin embargo, resaltan lo mejor de mí, mientras otras sacan lo peor que tengo dentro. Todos tenemos un lado oscuro, pero por fortuna, sólo hace falta un rayo de luz para iluminarlo. Lo más importante es ser conscientes de ello. El auto-conocimiento es una poderosa herramienta para tratar con personas tóxicas.

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domingo, mayo 09, 2010

Simplifica y vencerás

Si la crisis te afecta, te acompaño en el sentimiento, pero de verdad. Sé lo que es una noche de insomnio, pensando cómo pagaré la factura de la luz, o cómo gastar menos en la cesta de la compra y así poder poner gasolina para llevar a mis nenas al cole. Quizá tú y yo llegamos a esa situación por motivos diferentes, pero el caso es que es estresante. En los momentos más difíciles, me dije a mí misma “esto también pasará, como pasa todo, pero no sin antes haber aprendido de ello”. Y ya lo creo que aprendí.

La mayor lección fue que hay una gran diferencia entre “querer” y “necesitar” algo.
Otra lección fue que sí se puede vivir sin tener crédito. No sólo eso, sino que es una vida más sencilla, basada en la realidad. Aprecias más las cosas que realmente importan.
Pero quizá la mayor lección fue la siguiente: incluso cuando el refrigerador estaba casi vacío y no había dinero para gasolina, eso no era motivo para dejar de divertirme con mis hijas, o dejar de cuidarme yo. Cambié mi forma de hacer algunas cosas, y así se ha quedado. Admito que es más fácil hacerlo por elección que por necesidad. Yo lo hice por necesidad, pero tengo intención de seguir practicando el arte de la sencillez ahora y en el futuro.

- Encontré un montón de cosas en casa que podía convertir en dinero en efectivo en eBay. Vendí todas mis joyas de oro, muchas de las que tenían gran valor sentimental. Aprendí que las memorias y los sentimientos se guardan en el corazón.

- En los peores momentos, aprendí que una madre (y cualquier persona honesta que atraviese una crisis), debe tragarse el orgullo, y encontré ayuda económica a través de organizaciones sin ánimo de lucro y otras entidades.

- No tengo televisión por cable (ni televisión). Alquilo DVDs en la biblioteca. A mis hijas les encanta acurrucarse conmigo y ver juntas una película en mi ordenador portátil. Se ha convertido en algo especial. No lo sería tanto si tuviéramos un televisor por habitación, como es habitual en muchos hogares en EE.UU.

- La biblioteca es mi lugar favorito. Es gratis y tranquilo. Como freelancer, trabajo mucho en las bibliotecas, y como mamá, disfruto viendo a mis hijas leer.

- Los parques y la playa (sí tengo la gran fortuna de vivir cerca de la playa), son lugares perfectos para merendar y pasar un buen rato con mis hijas o sola.

- Me encantan las librerías. Puedo leer las últimas revistas, mirar libros, hablar con una amiga, pasar el rato con mis hijas o simplemente meditar. Y no tengo que comprar nada.

- He redescubierto las recetas de cocina de mi abuela. Disfruto preparando un plato con ese alguien especial, en lugar de gastar dinero en restaurantes. Además, la cocina étnica es realmente el resultado de tener que cocinar algo sabroso con ingredientes baratos.

- Como tengo menos ropa en el armario, lavo menos y me pongo casi todo lo que tengo.

- Disfruto conversando con mis hijas, mis amigos y mi familia.

- Correr y caminar es gratis, y una buena manera de hacer ejercicio. Un buen par de zapatillas atléticas es el único requisito.

- Cuando mis gastos se vieron reducidos a la mínima expresión, me relajé bastante, lo cual me ayudó a centrarme en conseguir más trabajo en mi campo, a la vez que reduje mi preocupación y aumenté mi producción.

- Si pude salir adelante en el peor momento económico, ¡sé que podré salir adelante cuando vengan mejores tiempos.

Si tienes cualquier otra idea o sugerencia acerca de cómo simplificar, o cómo disfrutar de la vida durante una crisis económica, por favor ¡compártela!

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martes, mayo 04, 2010

De los cuarenta para arriba, ¡disfruta de la vida!

Me dije que si no era madre antes de los 25 años, ¡ya no querría tener hijos! No quería ser una mama “mayor”. Claro que la vida es lo que ocurre cuando haces otros planes y las circunstancias no se dieron para cumplir mi deseo. Mi primera pareja no quería hijos porque tenía ya dos. Yo era tan joven que accedí, pero en el fondo seguía queriendo ser mamá. En cambio quizá en ese momento no estaba preparada física ni emocionalmente (lo más importante), y además no conocí al padre de mis hijas hasta que tuve 34 años. Entre esperar un poco y una época de infertilidad -que por suerte se resolvió sola- no tuve a mi primera hija hasta los 37 años. La segunda llegó después de que cumplí los 40.

Hoy 4 de mayo es el noveno cumpleaños de mi hija mayor y en junio, mi pequeña pelirroja cumplirá 6.
No tuve tiempo de tener la crisis de los 40, porque estaba demasiado ocupada con mis peques, llevando la casa y con mi profesión de escritora. En agosto cumpliré 47 años y de alguna manera no me entra en la cabeza. Esto lo digo con optimismo.
A menudo me preguntan ¿cómo consigo estar radiante, positiva y con tanta energía cuando tengo los mismos retos y ocupaciones que cualquier otra mujer moderna?
Como menciono en anteriores entradas, podemos apoyarnos en la lista de excusas para sentirnos mal – en mi caso podría enumerar ser hija de un divorcio traumático, haber tenido un trastorno alimentario, haber padecido depresión de más joven, relaciones que no terminaron bien, una separación y un divorcio, serias dificultades económicas – y suma y sigue. ¡Seguro que tú también tienes una lista parecida!
Pero prefiero mirar mi otra lista, que es la de motivos para sentirme fabulosa después de los 40 años, y que incluye tener dos hijas estupendas, salud, estar en forma, sentirme por lo general equilibrada mental y emocionalmente, tener amigos que me apoyan, pasión por la escritura, empatía, la oportunidad de utilizar mi talento a diario, ser disciplinada, y simplemente – la vida. Estoy más a gusto en mi piel (aunque ya empiece a descolgarse) que antes y mi mayor preocupación con respecto a envejecer es que ¡se me acaba el tiempo!
Por eso decidí presentarme al concurso Fabulosa después de los 40, de la revista americana More Magazine. Seguramente mis posibilidades de ganar son escasas, ya que hay muchísimas otras mujeres fabulosas, lo cual da gusto ver (me encanta estar en contacto con mujeres fuertes y positivas y bellas por dentro y por fuera) pero ¿por qué no intentarlo?
Para ver mi perfil, haz click AQUI y si te sientes inspirad@ para votar, mis hijas y yo ¡te lo agradecemos!
Publiqué un libro con el título de esta entrada - De los cuarenta para arriba, ¡disfruta de la vida! - que me prologó Mariló Montero, otra mujer estupenda.

¿Te sientes fabulos@ después de los 40 ó la edad que tengas? ¿Por qué?

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domingo, mayo 02, 2010

Sobre la venta directa o marketing multinivel.

Lo confieso: yo era de las que evitaba a quienes se dedican a la venta directa o a la venta multinivel, como si tuvieran la plaga. No tenía experiencia, pero había escuchado que no era un tema limpio. También me habían dicho que era una estafa tipo pirámide (en la que se gana dinero reclutando a otros que pagan por apuntarse pero no reciben a cambio un producto ni servicio). Bueno, pues adivina adivinanza, quién se convirtió al marketing multinivel … Sí, ¡una servidora! Pasé de ser una escéptica de la venta directa a una apasionada del tema y entonces mis amigos y familiares pasaron a evitarme ¡como si YO tuviera la plaga!

Entendí lo que puede ser el marketing multinivel (fuente residual de ingresos y/o una manera de suplementar o construir tus ingresos), durante una presentación de productos de belleza – me apunté al momento, ¡después de haberme negado a ir a las fiestas de venta directa de mis amigas! No creía en la marca carísima en cuestión, pero me gasté dinero que no tenía en comprar un kit de inicio y muestras. En menos de tres meses, me quemé – no solo no gané dinero sino que lo perdí. Además, mi hermana, mis amigas e incluso mi casera ¡tuvieron reacciones alérgicas a los productos! Intentar reclutar a otras que quisieran “hacerse ricas” vendiendo conmigo era como clavarme alfileres en los ojos, ¡pero peor! Mis amistades dejaron de atender mis llamadas y otras mamás en el colegio me evitaban cuando me veían venir.
No me rendí del todo, sin embargo, porque comprendía el potencial del modelo. Leí mucho sobre la venta directa y el marketing multinivel y pensé que tenía que haber algún producto que me gustara representar. Conocí entonces a una mujer muy agradable que llevaba unas joyas preciosas, que resultaron ser de una compañía de venta directa. Eso sí era algo a mi medida. Después de todo, me gusta la plata y seguramente otras mujeres me preguntarían por ellas y querrían comprarlas.

Descubrí que cuando te apuntabas a la empresa de joyas, ésta daba mucho más material de marketing en comparación con la empresa de belleza, y no exigía cuotas mínimas de ventas ni de reclutamiento. No te obligaban a comprar muestras aunque te daban la opción de hacerlo.
Reclutar a otras vendedoras sí que aumenta tus ingresos, pero al tratarse de un modelo de ventas basado en tus propios resultados, aunque estés a cargo de un equipo de ensueño, no recibirás un chavo si tus ventas no alcanzan una determinada cifra.
Con las joyas, durante los dos primeros años, mi promedio mensual de ventas me cubrió el alquiler y recuperé mi inversión y gané dinero, además de recibir muchas joyas gratis como incentivo. Me divertía mucho durante las fiestas de ventas e hice muchos contactos. No presionaba a nadie – incluso me tenían que PEDIR que les diera un catálogo.
Sin embargo, cuando mi profesión de escritora y traductora empezó a recuperarse, me encontré dedicando menos tiempo y energía al negocio de joyas y me pregunté por qué. Sigo siendo - por encima de todo – escritora, y busco el éxito en mi carrera. Las joyas son una manera de ayudarme a pagar facturas cuando lo demás falla, me ayudan a distraerme y a llevar siempre plata bonita. Conozco a otras mujeres que se dedican a ello por completo y les va muy bien, y también conozco a otras que no hacen una llamada de ventas ni aunque les vaya la vida en ello, y lo dejan. Ambas cosas son posibles, pero eso depende de ti.
¿Volvería a embarcarme en la venta directa? ¡Seguro! Lo encuentro preferible a tener un trabajo aburrido y mal pagado, o limpiar letrinas que además, no se me da bien.

Mis humildes recomendaciones para quienes están pensando si deben apuntarse a la venta directa o a una empresa de marketing en red -

- Escoge un producto o una empresa que realmente te guste y que merezca tu confianza. Es muy difícil vender algo que no usas tú mism@.

- No gastes dinero que no tienes en comprar inventario, y sobre todo desconfía de compañías que te obliguen a comprar inventario. El marketing multinivel suena muy bien en teoría, pero no sabrás si te gusta la IDEA de hacerlo o el HECHO de hacerlo hasta que lo pruebes. Quizá no sea lo tuyo.

- Date tiempo – No esperes convertirte en millonari@ de un día para otro.

- Ponte metas – plantéate hacer un cierto número de llamadas o contactos cada semana o un cierto número de reuniones. Si no te pones metas, no tomarás acción.

- ¡No seas fanátic@! Sobre todo si, como yo, ¡no apoyaste a otros colegas de la venta directa en el pasado! No hay nada que irrite más que alguien que no te apoyó en tu negocio y ahora intenta convertirte al suyo o te pide que le ayudes.

- Prepárate para el rechazo, pero no te lo tomes como algo personal.

- No seas pesad@. Si me doy cuenta de que arriesgo una amistad porque no quiere hacerme una reunión, la tacho de mi lista de posibles clientes.

- Date cuenta de que habrá altibajos si ya eres una persona de por sí ocupada. Céntrate en los resultados a largo plazo.

- Ten en cuenta que la venta directa y el marketing multinivel funciona si lo trabajas que es, por cierto, la manera de hablar de los grupos de 12-pasos (tipo Alcohólicos Anónimos). Este tipo de compañías por lo general tiene una mentalidad sectaria.

- No te pases de un producto a otro indiscriminadamente. Infórmate bien primero y luego apúntate. Así sabrás bien en lo que te embarcas y sabrás que otras opciones hay en el mercado.

- Si encuentras el producto o la compañía adecuada para ti, inscríbete cuando la empresa no es demasiado joven (puede ser que se vaya a pique) o demasiado antigua (puede haber más vendedores que potenciales clientes), si realmente te gusta el producto y lo trabajas como si se tratara de cualquier otro trabajo, la venta directa y el marketing multinivel dan resultado.

¿Alguna otra sugerencia?


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