domingo, abril 18, 2010

Aprende mientras conduces, con los audio-libros.

He convertido mi coche en una Universidad sobre ruedas. Escritora y adicta a la lectura, tengo el mismo tiempo libre para sentarme a leer un libro a la antigua usanza como para dedicarme a hacer encajes de bolillos. Primero aprendí el sistema de lectura rápida y así reduje en un 50% el tiempo que tardo en devorar un libro. Aún así, esto no es suficiente para saciar mi hambre de información. Así fue como descubrí los audio libros, primero en cintas de casete, luego en CD y ahora en mi Ipod. Escucho libros cuando conduzco, cuando salgo a correr, cuando limpio la casa o hago cualquier otra tarea que no requiere pensar.
Los escucho por la noche cuando estoy demasiado cansada para leer pero no lo suficientemente relajada como para dormirme. Ahora las distancias en coche se me hacen más cortas, las carreras más productivas y hasta tengo ganas de lavar los platos o pasar la aspiradora.
La elección de libros es personal, claro, y por ahora la única novela que he logrado escuchar ha sido Come, reza, ama, de Elizabeth Gilbert (tiene una voz muy agradable en inglés). Para los aficionados a la superación personal, recomiendo cualquier audio libro de Wayne Dyer (es un gran conferenciante), el autor de Tus zonas erróneas, o de Jack Canfield, autor de Los principios del éxito. Hay más títulos de calidad en inglés que en español, pero si buscas, seguro que encuentras el mejor para ti.
La ventaja de escuchar libros de motivación además de leerlos, es que procesas información diferente cada vez. Además, si escuchas métodos de superación personal a diario y sobre todo por la noche, con regularidad, evitas rumiar y preocuparte.
Conviértelo en una rutina, y a la larga dejarás de necesitar la muleta de un audio-libro. Pensar de manera productiva y positiva se convertirá en algo natural.
¿Qué te parecen los audio-libros y cuáles has escuchado?

http://www.lorrainecladish.com/

1 comentario:

Juan Luis G. dijo...

Hola Lorraine.

Yo me he enganchado a los audiolibros recientemente y ha sido a causa de la falta de tiempo. Sin duda no cambiaría un audiolibro por el placer de leer un libro sobre una tumbona en una sosegada tarde de verano, pero eso ha día de hoy es imposible. Yo también aprovecho esos momentos improductivos intelectualmente hablando, cuando camino al trabajo (aprox. 2,5 km.), paseo al perro o algo alguna tarea doméstica. Sin duda es una experiencia enriquecedora y se lo recomiendo a todo el mundo; aunque haya personas recelosas de estos nuevos formatos (yo lo era).

Es cierto que la oferta en español es escasa, ya que no tienen tanta tradición como el mundo anglosajón, pero creo que irá en aumento en un futuro.

Un abrazo.