sábado, septiembre 06, 2008

La envidia nunca es sana ...

Cada vez tengo menos paciencia con la gente que proyecta sus inseguridades en los demás. La envidia es algo que destruye a quien la padece y cuando la detecto le doy la espalda de inmediato.
Cuando tengo una buena noticia que compartir es cuando me doy cuenta de que cuento con los dedos de una mano el número de personas a quienes sé que puedo contárselo sabiendo que realmente se alegrarán por mí.
En mi tierna juventud me lo tomaba personalmente. Ahora comprendo que la envidia es fruto de la inseguridad de quien la siente y a menudo de conflictos internos más profundos que requerirían años de terapia para resolverlos. Pero yo no soy psicólogo y no tengo tiempo ni ganas de ayudar a quien no se ayuda a sí mismo.
Hace poco estuve en un curso de ventas y motivación personal y el orador - norteamericano de origen cubano, explicó algo muy curioso y con mucha gracia. Aquí no puedo reproducir su acento y su desparpajo.
"¿Saben ustedes por qué si se dejan un montón de cangrejos en un recipente, no se salen aunque quede destapado el recipiente?"
No tenía ni idea.
"Pues porque si ún cangrejo intenta salir p´arriba, los demás lo agarran y tiran de él p´abajo!
¡Señores, el mundo está lleno de cangrejos!"
Personalmente, no quiero tener nada que ver con ellos.
Para volar alto, ¡hay que soltar lastre! No dejes que nada ni nadie te robe tus sueños, tus ilusiones, ni tus ambiciones. Si eres una persona constante, trabajadora y que consigue lo que se propone, despertarás envidias. ¿En quién? En personas mediocres y pobres de espíritu, que no van a ninguna parte y a quien tu éxito les recuerda su propio fracaso personal.
Hace años me subí al tren del tesón, de la determinación y de la constancia y a quien me intenta convencer de que en tierra firme se está mejor, simplemente le tiro un beso desde la ventanilla y me despido ... a veces para siempre ... y sigo disfrutando del viaje.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuán fuertes nos hacen con los años las envidias ajenas. Personalmente, creo que nos ayudan a frenarnos más en la posición de visión hacia en nuestros logros,
¿por qué pre-juzgarán? nos preguntábamos... intentando dar explicación hueca a nuestros actos. Hoy en día las rerezas externas, posiblemente, nos ayudan
a escenificar nuestras visiones, a recalcar interiormente nuestras creencias, y, quizá a creer sin pretensiones que alguna luz proyectamos que no a todo
el mundo ilumina; sino que deslumbra de mal y dañina manera.

Me gusta la lectura de los cangrejos. He vivido sus arañazos en temas laborales, he llorado sus astillitas en la moral. Todos nos hemos topado con esos
incómodos animalitos, así como hemos subido a ese tren, en mi caso con un poquito de miedo asomando la mano. Y llamo miedo a esa no creencia absoluta en
la agilidad de la mano al saludar. Pero ¿sabes? día a día se añade una nueva fuerza en los tendones, que ayuda a vislumbrar un fururo saludo más correcto,
claro y ante todo nacido de la sencillez por la meta.

Tengo un mail pendiente de agradecimiento... aquí sobran las palabras de enorgullecimiento y admiración.

Karla (Valencia) ;)... la del reto de...

Eva dijo...

ay, ay, ay...qu´e habrá pasado? mi reino por saberlo,
Corazón, no te quemes..entiendo el mal rollo...pero me da la sensación que tus sensaciones vienen de lejos con quien sea, no'
besitos

Lorraine C. Ladish dijo...

¡Nada en particular! Es que me doy cuenta en pequeños detalles diarios que la gente es envidiosa y que por lo general es la gente mediocre quien lo padece.
BESOS

caro dijo...

Lorraine, debo decir que acabo de descubrir tu blog y me encanta la manera con la que encaras los artículos.
Particularmente este dedicado a la envidia, me ha influenciado a escribirte.
A mi me ha pasado de darme cuenta que gente muy cercana a mi me destilan de su envidia. Al principio me deprimi porque consideraba que tus allegados y personas queridas que habías elegido en el pasar de la vida, solo podían destinar lo mejor para tí.
Lo he sentido en comentarios sobre para que hacer x cosa" hasta de lo más tonto como adquirir o hacer inmediatamente lo que uno hace.
En esos casos no sé si perturbarme por su mala onda o sentirme halagada por servir de ejemplo a que compren los mismos artículos, cursen los mismos estudios, etc, etc.
Te mando un sentido saludo y gracias, mil gracias por lo que nos das!
Carolina

Lorraine C. Ladish dijo...

Caro, yo me lo tomaría como un halago .. y por otro lado ... procuraría simplemente no hacer caso. Es lo que hago ahora ... La persona que me impulsó a escribir esa entrada no está ya en mi vida, qué gustito. BESOS

caro dijo...

Muero de la verguenza por algunos tildes que faltaron en mi comentario anterior.
Las disculpas del caso, todo por escribir apurada!