viernes, febrero 22, 2008

Por qué fallan nuestros buenos propósitos.


A primeros de año, la mayoría hacemos buenos propósitos. Queremos dejar de fumar, perder peso, escribir un libro, cambiar de trabajo o aprender un idioma, por poner algunos ejemplos comunes. Nos inscribimos en el gimnasio o la academia de inglés, compramos parches de nicotina y pensamos qué título daremos al libro. Vamos a la primera clase de "step", acudimos a dos o tres sesiones de "inglés intensivo sin estudiar" y plaf, nos aplicamos el parche.

El resto ya se sabe ..... al poco tiempo todo se abandona y a uno le invade la sensación de fracaso .... y entretanto va poniéndose excusas de por qué "ahora no es el mejor momento", y planteándose una nueva fecha para volver a empezar.

Presumo - sin darme importancia por ello - de que cuando me marco algo, lo consigo. Y así es. Practico deporte desde los 12 años de edad (tengo 44 y sigo ...), he escrito más de quince libros (me apasiona escribir) y cuando me propongo aprender algo, lo aprendo, aunque implique conducir 80 millas (más de 100 kilómetros) para ir y volver de una clase de baile ¡que sólo dura una hora!

¿Cual es el secreto?

- Convertir tu propósito en un hábito. Darte cuenta de que para alcanzar un objetivo primero debes convertirte en la persona que puede alcanzar y MANTENER ese objetivo. Por ejemplo, si tu meta es perder diez kilos, y lo consigues a base de una rígida dieta, en cuanto la abandones, volverás a recuperar el peso. En cambio, si te conviertes en una persona (mediante nuevos hábitos realistas, repetidos hasta que formen parte de ti) que practica ejercicio y come de manera saludable y con moderación, el perder peso será algo inevitable y duradero.

- Preguntaté por qué quieres conseguir algo. ¿Por qué quieres aprender inglés? Si es porque "lo hace todo el mundo", tu motivación no será tan fuerte como si necesitas aprenderlo para salir adelante en un país de habla inglesa.

- Disfruta del proceso, sin pensar sólo en el resultado. Si vives pensando que cuando pierdas peso, sepas inglés, dejes de fumar, publiques un libro, etc. serás feliz, como resultado de eso, serás muy INFELIZ. La felicidad no es algo estático, como tampoco lo es el logro de una meta. Yo escribo porque soy más feliz escribiendo que sin escribir, bailo porque lo disfruto y no porque vaya a hacerlo de manera profesional. Soy feliz MIENTRAS hago las cosas, sin pensar en que ya seré feliz cuando termine el libro o aprenda a hacer tres giros seguidos sin perder el equilibrio.

He vivido lo suficiente como para darme cuenta de que el momento de ser feliz, de ponerse en forma, de hacer lo que quieres, es AHORA y es algo CONSTANTE. La vida es demasiado corta para perderla haciendo planes que nunca se materializan.

Haz lo que sea que quieras hacer, ¡pero hazlo ahora!