sábado, enero 05, 2008

"Casi" ...

Siempre he tenido la sensación de tener un ángel de la guarda que vela por mí. Anoche creo que también mis amigas Karynn y Nancy tenían a los suyos bien cerca.
Nos pasó una de esas experiencias que sólo nos ha impactado a nosotras tres, porque la vivimos y la compartimos, pero que como se quedó en un “casi”, no tiene mucha trascendencia para las personas que nos rodean.
Volvíamos de nuestra práctica de salsa el viernes noche, que está a más de 50 kilómetros de donde vivimos, pero en Florida las distancias en carretera se hacen cortas. Por primera vez en mucho tiempo, decidimos seguir la fiesta en otro club nuevo en la ciudad donde vivimos, donde había música latina.
Íbamos dos amigas siguiendo en un mismo coche a una tercera. No habíamos bebido ni un sorbo de cerveza, ninguna tenía sueño e íbamos por debajo de la velocidad límite. Poco antes de llegar a nuestro destino, Karynn (la conductora del coche en que iba yo) y yo, vimos cómo una camioneta “pick-up” atravesaba a toda velocidad la mediana y chocaba lateralmente contra el coche de nuestra amiga. Le arrancó la rueda delantera izquierda, y mientras arrastraba su coche hacia nosotras, Karynn pudo pegar un volantazo para esquivar la rueda suelta y los dos autos que se nos venían encima.
Como siempre en estos casos, todo pasa muy deprisa pero da tiempo a pensar cosas.
Nancy (la conductora del coche que recibió todo el golpe): “¡No voy a poder ir a bailar!”
Yo: “No tenía que haber insistido en venir a este sitio”.
Karynn: “Nancy se debe haber matado y nosotras vamos a morir”.
Ninguna de nosotros sufrió ningún daño físico. Milagrosamente, después de que su coche quedara siniestro total, Nancy salió por su propio pie con unos pocos rasguños y un poco confusa (ella no vio la camioneta atravesar la carretera en sentido contrario hasta que la golpeó).
El conductor de la camioneta estaba drogado y lo arrestaron ...
En shock, después de declarar a la policía, y esperar a que se llevaran el auto de nuestra amiga, medio temblando decidimos ir al bailar de todos modos. Fue una sensación muy extraña ... habíamos estado a punto de morir, quizá, y con esa sensación en el cuerpo, nos metimos en un ambiente totalmente ajeno a nuestro dolor.
En el momento, por la adrenalina, por el shock, incluso nos reímos, a la vez que dábamos gracias por estar vivas y bien. Pero hoy, a la mañana siguiente las tres nos llamamos y comprobamos que estábamos doloridas, cansadas y tristes, como si se hubiera muerto alguien o sufriéramos un duelo.
Lo más extraño es saber que nadie más que nosotras entiende nuestro dolor emocional o espiritual, porque en realidad todo quedó en un “casi”.
Pero la visión de la camioneta arrastrando el coche de mi amiga, la sensación de que nos íbamos a estrellar de frente contra ella o con la camioneta, el olor a goma quemada, la tiritona posterior ... y el saber que en ningún caso podríamos haber evitado lo que ocurrió ... nos acompaña.
Recuerdo que una muchacha desconocida que iba detrás de la camioneta y la vio desviarse de pronto en contra del tráfico de los carriles contrarios y vio el accidente, se dio la vuelta y se bajó del coche para comprobar si estábamos bien. Nos dio su nombre y su teléfono como posible testigo. Nos contó que hoy era su boda. Aquí pocas personas paran en casos así, porque temen denuncias, involucrarse y demás. Pero ella me hizo recuperar la fe en la buena voluntad de algunas personas.
Cuando llegué a casa y besé a mis hijas, olí su aliento de niñas dormidas, y me alegré de que ellas no supieran nada del "casi".

2 comentarios:

Dakota dijo...

Lorraine, qué decirte sobre lo que os ha pasado...yo , que he vivido un accidentte con resultado de muerte, pues sé que el casi vuestro, podría haber sido...de todo....yo he cruzado esa linea y como a ti , que sientes que los demás no aprecian ese " casi " que podría haber sido, yo sentía que todo el mundo que no había tenido un accidente grave era muy inocente y no sabía de verdad cuanto dolor se puede pasar ( en vuestro caso afortunadamente no habeis llegado a ello)....me alegro de que estéis bien...

Rosa Torres dijo...

Vaya, Lorraine, me he quedado impactada e incluso, por vosotras, asustada... Hacía muchos días que no "te visitaba" y de pronto me encuentro con este susto, que, como bien dices, se ha quedado, gracias a Dios, (buda, alá, el destino o como queramos llamarle), en un casi.
Me alegro muchísimo de que no os hay apasado nada y que con la prudencia que nos da el tiempo, pronto lo veáis como una anécdota que contar.
Millones de besos para las tres