domingo, julio 29, 2007

Lo que aprendo de mis hijas

Dicen que los niños nacen de uno, pero no son de uno, y es verdad. Lo curioso es que ellos son conscientes de esto a una edad muy temprana. Hace un par de días, pedí a mi hija de seis años que se cambiara de camiseta (porque me parecía que la que yo elegí le quedaba mejor). Con toda naturalidad me respondió: "Mamá, la elección es mía. Yo no soy tú y tú no eres yo. La camiseta que llevo me gusta y por eso la llevo puesta". Aplastante razonamiento. Recordando que a los quince años me teñí el pelo de color rosa simplemente por rebelarme contra los mayores, y que mi hermana se hizo ella sola cinco "piercings" porque mis padres decidieron no ponerle pendientes de niña, le dije a mi hija de seis años que tenía razón. La elección era suya.

3 comentarios:

Miranda dijo...

Los niños tienden a ser ingenuos y alegres, pero también muy naturales y sinceros. Me alegra leer y escuchar historias agradables como ésta, no tanto por la madurez que tienen los niños, como por ver que una madre comprende y acepta a su hija.
Te mereces las felicidades como madre.

Un saludo.

Lorraine C. Ladish dijo...

Gracias, corazón. Lo cierto es que no se me olvida mi propia niñez y mi adolescencia y por eso quizá tengo empatía con mis hijas. Pero aún así, como toda madre, dudo de estar haciendo lo correcto! Besotes.

Carmen Fernández Etreros dijo...

Acabo de descubrir tu blog. Saludos desde Madrid.

Los niños son muy sinceros. Tengo un niño de 8 años y otra de año y medio y tiene el mayor unas salidas.

Un abrazo