jueves, junio 21, 2007

Cuando el alumno está preparado ....


... aparece el maestro, o los maestros, porque no tiene por qué ser uno sólo. TENGO que repetir que una de las maravillas de la vida, es que nunca es demasiado tarde para casi nada.
Y yo que pensaba que sabía bailar salsa ... Ahora es cuando estoy empezando a aprender y a DISFRUTAR, a sentirlo en el alma. La danza hace reverberar mi espíritu, hace que me sienta a gusto en mi cuerpo, y me ayuda a expresar lo que no puedo expresar con palabras escritas. Uno de los requisitos para bailar bien, o al menos para que nadie advierta que te equivocaste en un paso, es SONREIR siempre, y mostrarte segura de lo que haces, aunque tropieces sobre los pies de tu compañero. Así es en el día a día también.
He redescubierto el baile, y con ello me estoy redescubriendo a mí misma. Ahora es el momento de poner SALSA en mi vida, a pesar de las ampollas en los pies, las agujetas y los errores sobre la pista de baile. De todo se aprende. Las ampollas se curan, las agujetas se pasan, los errores se corrigen, y la danza de la vida sigue ... con una SONRISA.

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