sábado, abril 21, 2007

Galeradas


Acabo de terminar de corregir las galeradas o pruebas de imprenta de mis próximos dos libros, que aparecerán en el mercado editorial español en mayo. Uno se titula Escribir a tu Alcance, y el otro De los cuarenta para arriba, disfruta de la vida. De todas las etapas que conlleva el proceso de escribir y publicar un libro, para mí la más dura es el tener que releer el libro sabiendo que ya va a imprenta. Luego ya no lo vuelvo a mirar, porque si encuentro algún error o errata, se me corta la respiración.

Corregir galeradas me extenúa siempre, quizá porque es un proceso emocional, cargado del temor a equivocarse y a que lo que escribí meses atrás y que entonces me pareció válido ahora me decepcione ...
Cuando escribo procuro no pensar mucho en el cómo ni el qué, porque de lo contrario me bloquearía. Pero cuando corrijo, sobre todo cuando se trata de la última oportunidad de hacer modificaciones antes de que el libro se imprima y se encuaderne, entonces lo hago con el fantasma del futuro lector en el inconsciente. ¿Le interesará al lector mi opinión? ¿Servirá para algo haber escrito el libro? ¿Está bien redactado? ¿Será valorado? ¿Pasará sin pena ni gloria por las estanterías de las librerías?
Seguramente son temores compartidos por otros escritores, aunque no todos lo admitan.
Para superar este momento de fatiga y de melancolía postcorrección, porque no llega a ser depresión del todo, recuerdo las cartas o e mails de lectores de libros anteriores, diciéndome que tal o cual título mío les gustó o les ayudó, dependiendo del tema que tocara.
Cuento esto simplemente para que si otros escritores pasan por la misma inseguridad, sepan que no están solos y que además siempre "hay vida (escritura) después de las galeradas".