miércoles, febrero 14, 2007

Mensaje para otras mamás

En cualquier familia, ya sea tradicional, monoparental o como sea, la mujer - la madre - es la que marca las pautas. Si la madre está cansada, somnolienta, triste, o simplemente harta de todo, nada funciona. Los niños están irascibles, el marido no coopera, incluso el perro sufre. En cambio, si mamá duerme bien, o al menos logra dar alguna cabezadita de cuando en cuando, tiene algo de tiempo para sus cosas, y se siente feliz consigo misma, los hijos se sentirán seguros, rendirán más en el colegio y tendrán menos rabietas. Todo parecerá más fácil para la familia entera.
Si tú te cuidas, si reclamas tiempo para hacer aquello que te nutre el alma, el cuerpo y el intelecto, tus emociones se equilibrarán. Tendrás energía para tus cosas y podrás dedicar la atención y concentración que requieren la maternidad y la familia.
Quizá porque tuve a mi primera hija relativamente tarde, a los 37 años, y a la segunda a los 40, me tomo la maternidad muy en serio, como un proyecto, como un modo de vida, que procuro combinar con el resto de cosas que me gustan y que me convierten en quien soy.
Pero precisamente porque creo que es necesario dedicar total atención a los hijos cada día, creo que es indispensable realizarse en cualquier otro aspecto que lo requiera. De lo contrario, los hijos se dan cuenta de que mamá tiene puesta la cabeza en otra cosa que no es precisamente jugar al escondite o a las casitas, sino en sueños vocacionales o profesionales a los que no dedica tiempo.
Sé tú misma, desarrolla todo tu potencial, y podrás ayudar a tus hijos a sacar lo mejor de sí mismos y alcanzar también sus sueños.

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