viernes, febrero 16, 2007

La importancia de la amistad


Mis amigos y amigas siempre han confiado en la regularidad de mis comunicados, ya fueran llamadas telefónicas, o (con más frecuencia) cartas o tarjetas postales, y - desde que existe Internet - correos electrónicos. Siempre me ha gustado mantener a mis amigos al día de mis novedades y las de mi familia. Me he mudado de ciudad y de casa más veces de las que algunas personas se mudan de ropa interior, pero a lo largo de años he sido capaz de mantener las amistades más importantes a través de mis comunicaciones regulares, que no siempre han sido correspondidas con la misma frecuencia.
Sin embargo, siempre he tenido en cuenta que no a todo el mundo le gusta escribir cartas o e mails, y he sentido que en cada reunión con mis amistades ha sido como si no hubiera pasado el tiempo. Quiero a mis amigos con sus defectos y virtudes, igual que espero que me quieran a mí con los míos. En los últimos años, en que la mayoría de personas queridas están físicamente lejos, me dí cuenta de que si mantenía correspondencia regular con cada una de ellas, sólo escribiría correos electrónicos, hasta que lo único que me quedara por contar era que escribía correos electrónicos.
Siento a mis amigos y amigas cerca. Ahora soy menos prolífica a la hora de la correspondencia, pero cada cierto tiempo escribo un e mail a todos y todas, para ponerlos al día de lo que pasa en mi pequeño gran mundo. Entonces recibo respuestas de los demás, y los siento aún más cerca.
Eso sí, los bombardeo con fotos de mis hijas, sobre todo, y de cómo van creciendo. También de cómo yo voy madurando, para que cuando nos volvamos a ver !no les parezca que envejecí de repente! Admito que sólo envío las fotos en las que me veo estupenda, claro. Coqueta que es una ...
Aunque disfruto enormemente la soledad, no concibo la vida sin mis amigos. Gracias por comprender que ahora os escriba con menos frecuencia y que eso no significa que os quiera menos. Al contrario, con el paso del tiempo, os valoro más.

miércoles, febrero 14, 2007

Mensaje para otras mamás

En cualquier familia, ya sea tradicional, monoparental o como sea, la mujer - la madre - es la que marca las pautas. Si la madre está cansada, somnolienta, triste, o simplemente harta de todo, nada funciona. Los niños están irascibles, el marido no coopera, incluso el perro sufre. En cambio, si mamá duerme bien, o al menos logra dar alguna cabezadita de cuando en cuando, tiene algo de tiempo para sus cosas, y se siente feliz consigo misma, los hijos se sentirán seguros, rendirán más en el colegio y tendrán menos rabietas. Todo parecerá más fácil para la familia entera.
Si tú te cuidas, si reclamas tiempo para hacer aquello que te nutre el alma, el cuerpo y el intelecto, tus emociones se equilibrarán. Tendrás energía para tus cosas y podrás dedicar la atención y concentración que requieren la maternidad y la familia.
Quizá porque tuve a mi primera hija relativamente tarde, a los 37 años, y a la segunda a los 40, me tomo la maternidad muy en serio, como un proyecto, como un modo de vida, que procuro combinar con el resto de cosas que me gustan y que me convierten en quien soy.
Pero precisamente porque creo que es necesario dedicar total atención a los hijos cada día, creo que es indispensable realizarse en cualquier otro aspecto que lo requiera. De lo contrario, los hijos se dan cuenta de que mamá tiene puesta la cabeza en otra cosa que no es precisamente jugar al escondite o a las casitas, sino en sueños vocacionales o profesionales a los que no dedica tiempo.
Sé tú misma, desarrolla todo tu potencial, y podrás ayudar a tus hijos a sacar lo mejor de sí mismos y alcanzar también sus sueños.