jueves, junio 29, 2006

Ya me inspiré para el libro sobre los cuarenta

Pero no fue en la playa, como pensé, ya que ese día me quedé dormida en la toalla que puse sobre la arena, y me desperté debido al duro golpe que recibí en la nariz por parte de la sombrilla que creí haber asegurado bien en el suelo. No sabía si reírme o llorar, ya que hace unos meses, mi hija pequeña me partió el tabique nasal de un cabezazo, y después de dejarme intervenir quirúrgicamente para devolver los huesos a su lugar de origen, el médico me dijo que tuviera cuidado de no recibir más golpes en la zona. No fue el palo de la sombrilla lo que me dio en la cara, sino el ancla que te venden en las convenience stores americanas, precisamente para evitar que ocurran accidentes estúpidos como el mío.
Aquello terminó con mi inspiración, y para distraerme del dolor, me fui a comprar plantas para la terraza (esto es una afición que me ha contagiado mi amiga Sonia), y pasé el resto de la tarde escuchando el último CD de Estopa, y trasplantando hibiscos y ficus, sudando, porque en Florida la humedad en verano es importante.
A lo que iba: la inspiración para mi libro sobre el hecho de cumplir los cuarenta en la mujer no me llegó caminando en la playa, sino que la recibí ayer.
Tenía cita con el dermatólogo, por aquello de controlar anualmente los cambios que provoca el sol en la piel, para evitar males mayores, y según entré en la consulta, empujando el cochecito de mi hija de dos años, me preguntó el buen hombre: "Hoy viene usted con su nieto?".
A mí, que presumo de no aparentar, o al menos no siempre, la edad que tengo, !me tomaron por la abuela de mi hija! En fin, para qué decir más.
Ahora pienso que debería haberle respondido: "Se equivoca usted. Es mi bisnieta". Fue tal el shock, que no me salían las palabras.
Sólo aclaré: "es mi hija". Y la respuesta del doctor fue: "Ah, entiendo ... es una niña". Nada más.
Luego me recetó Renova, o ácido retinoico, para las arrugas, porque le pregunté si podía hacer algo para mejorar el aspecto de mi piel, aparte de cubrirme con capas MUY densas de filtro solar. No lo pienso comprar, porque entre otras cosas, es carísimo, y además produce fotosensibilidad, que donde yo vivo, es algo terrible, porque por algo Florida se conoce aquí como The Sunshine State.
La realidad es que, si hubiera tenido hijos a los veinte años, ahora podría perfectamente ser abuela de una niña de dos o tres años, por qué no. Aquí eso es relativamente común, mientras que en España, las mujeres esperamos cada vez más para ser madres.
El caso es que ya tengo material para todo un capítulo para mi libro.
Gracias, doctor.

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