viernes, diciembre 29, 2006

!FELIZ 2007!

Es un cliché, pero a quién no le gusta pensar que comienza un nuevo año en el que marcarse nuevos y buenos propósitos.
Que todos nuestros deseos se cumplan y que aprendamos a lidiar con lo bueno y lo malo, con serenidad y buen ánimo.
!FELIZ 2007!

miércoles, diciembre 27, 2006

Bueno, bonito y barato

Me he pasado tanto tiempo navegando en internet buscando regalitos apropiados y a buen precio, !que creo que voy a escribir un libro sobre ello! Me resulta más fácil comparar precios en la web por la noche mientras mis hijas duermen, que durante el día, en que tengo muchas otras cosas que hacer que no incluyen conducir de tienda en tienda abriéndome paso a codazos una vez dentro de ellas.
Recomiendo varias a las que me he aficionado:
www.amazon.com cada vez tiene más artículos. Ya no son solo libros. Y a menudo, cuando el envío sale gratis (dentro de USA), te ahorras dinero. No es tan caro como se podría pensar. Lo mejor es que puedes leer los comentarios de otros usuarios o compradores. De esta manera he conseguido elegir la cámara de fotos que más me convenía, a un precio baratísimo, porque estaban a punto de dejar de fabricarla.
www.overstock.com es como una tienda al por mayor donde se pueden comprar artículos fuera de temporada a precios asequibles. Lo que no sé es cuanto cobran por envíos al extranjero.
www.ebay.com es un buen sitio, si te sabes mover por él. Yo he conseguido vender un Jeep sin motor en ebay a una persona que vivía al otro lado del país, y comprar un disfraz de tortuga ninja que mi hija quería por navidad, a un precio de risa. No todo lo que venden en ebay tiene un precio competitivo, y muchos vendedores suben los portes para poder ofrecer un precio barato y aún así ganar dinero. Total, que no siempre es tan barato. Y cuidado con comprar por error de un vendedor de ebay que está en otro país. Quizá cuesten más los portes que el artículo en sí.
www.nelleandlizzy.com sólo vende anillos de plata, en los que puedes pedir que graben algo especial (por fuera) pero me gustó el concepto. Visita su web si quieres sorprender a alguien con un detalle especial.
Para los que temen el cyberfraude, siempre cuento la anécdota que de momento me han copiado dos tarjetas de crédito en un restaurante donde fui a comer, y sin embargo por Internet en diez años no he tenido (y toco MUCHA madera) ningún problema.
Felices compras de Reyes.

domingo, diciembre 24, 2006

Nochebuena

Es nochebuena, y aún así, esta noche morirán personas en guerras, en accidentes, por enfermedades o por su avanzada edad. Algunas estarán solas, sin casa, sin comida, sin dinero, sin amigos. Otros lo pasarán en hospitales, enfermos. Los problemas no se toman vacaciones en nochebuena. Y sin embargo, donde yo vivo, el barrio más pobre es el más decorado con luces navideñas, y los emigrantes que viven en condiciones durísimas, con sus familias lejos, son los que más entrañablemente celebran las fiestas.
El que intenta querer y perdonarse a si mismo y a los demás durante todo el año, lo hace más aún en nochebuena. Y el que está triste y deprimido casi siempre, lo está doblemente en esta noche. La navidad exacerba lo bueno y lo malo, pone las emociones a flor de piel.
Cómo no va a haber guerras entre países, si las hay dentro de un hogar ...
Y aún así, creo que el espíritu navideño es algo que hay que conservar, no sólo en diciembre, sino todos los días. No es preciso regalar cosas, sino una sonrisa, un abrazo, una palabra cariñosa.
Para los que están solos, enfermos, tristes, iracundos, perdidos: que no desesperen, siempre hay un por qué y una salida. Feliz Navidad.
Para los que están en familia, que tienen salud, dinero, y amor ... que lo disfruten mientras dure. Feliz Navidad.

miércoles, diciembre 20, 2006

Las noches oscuras del alma

Por mucha espiritualidad que una practique, por mucha fe que se tenga, a veces se tiene la impresión de que la naturaleza es injusta. Hace tres días murió de cáncer un hombre que tenía mi misma edad- nos llevábamos días. Le toman el relevo su mujer - el amor de su vida - que es más joven aún que él, y sus tres hijas, la mayor de las cuales tiene casi seis años. Había dejado de fumar hacía muchos años, era trabajador, buena persona ... y en poco más de un año desde el diagnóstico inicial ... se fue. Hermanos, amigos y familiares quedan devastados. Nadie se quiere creer que vaya a pasar o que ya haya pasado ...
Sentí un repentino vació cuando me comunicaron su muerte. Injusta o no, es una noche oscura del alma. Para Antonio García Barroso, dondequiera que estés, un fuerte abarazo - ya nos encontraremos de nuevo por otros lares - y para Fleur Garnier, mi más sincera admiración, por su coraje y su entereza como esposa, y como madre. Para todos los que le lloran, mis condolencias desde lo más profundo de mi ser.
*****
El lunes operaron a mi suegro de neuralgia de trigémino, y parece ser que ha sufrido dos apoplejías durante la operación, que le han afectado el lado derecho del cuerpo. Él contaba con la posibilidad de morir durante la operación, pero seguramente no con la posibilidad de salir con una discapacidad. Tengo terror a las apoplejías desde que a mi madre le dieron varias a sus 28 años. No murió, pero quedó limitada hasta el día de hoy, en que tiene 63 años. Eso sí, su empeño hizo que recuperara el habla y la mayor parte de su movilidad, pero parte de ella quedó rota para siempre. Siento como si ella fuera un puzzle en el que algunas piezas no encajan.
Tengo pendiente escribir un libro sobre ello, y sobre cómo el temor de que a mí me pasara algo igual ha afectado mi vida. Lo he comenzado varias veces, pero de momento no he podido terminarlo. Sin embargo, como es algo de lo que me cuesta hablar, quizá deba exorcizarlo por escrito.
Parece que el pronóstico de mi suegro, al que quiero mucho, es bueno, pero en todo caso, debe ser aterrador encontrarse con una mente lúcida y prisionero en tu propio cuerpo.
Para más reflexiones sobre este tema, recomiendo el blog:
http://semblanzas-de-mary.blogspot.com
En fin, las noches oscuras del alma se suceden, pero tengo dos hijas a las que enseñar a vivir ... y a morir (debería ser una asignatura en la escuela), y a lidiar con todo lo que se les ponga por delante.

viernes, diciembre 08, 2006

Sobre idiomas y cultura


Recomiendo el blog de un lexicógrafo que compila diccionarios él solo. Su bibliografía es extensa e interesante, sobre todo porque algunos de sus diccionarios se leen como libros amenos.

El más reciente: Diccionario de Clichés, de Ediciones del Serbal, deberían leerlo escritores y traductores que dominen el castellano. Sirve para forzarse a pulir la escritura y buscar alternativas a expresiones manidas como: "de cabo a rabo", "caiga quien caiga", "en propias carnes", "contar con los dedos de la mano", y muchas más. Todos los clichés están documentados, y el autor explica por qué piensa que es mejor evitar el lugarcomún en la expresión oral y escrita (sobre todo la escrita). El lexicógrafo es "el autor de mis días" (otro cliché que él recomienda evitar), Delfín Carbonell Basset.

La dirección de su blog es: http://onlanguageculture.blogspot.com/

viernes, diciembre 01, 2006

!Felices Fiestas!

Estamos a uno de diciembre y por primera vez en mi vida, creo, ya tengo la mayoría de los regalitos de navidad comprados e incluso envueltos. Ya decoramos el árbol, puse luces en la parte exterior de la casa, y un nacimiento. También encargué las tarjetas navideñas, que muestro aquí, para desear a quien mire mi blog unas felices fiestas de todo corazón. No importa la cantidad de problemas que haya en el mundo - hay que tener en cuenta que siempre los hubo y que siempre los habrá - sigo enfrentando cada época navideña con ilusión y con ganas de compartir momentos entrañables con familia y amigos. En el fondo soy tan niña, o más, que mis hijas, a quienes brillan los ojos cuando miran con ilusión el cielo estrellado cuando dejamos un vaso de leche con galletas para Santa Claus o los Reyes Magos. No piden muchos regalos, porque ya las acostumbré a no anticipar montañas de juguetes. En cambio, sí les doy montañas de besos, abrazos, tiempo juntas bailando, cantando, dibujando, leyendo cuentos ... Eso es gratis, pero aunque sea un cliché, es la esencia de la vida.
Feliz mes de diciembre y felices fiestas pasadas sobre todo, con paz interior.
Un abrazo enorme, Lorraine

domingo, noviembre 19, 2006

Feria Internacional del Libro de Miami 2006




Lo que más me ha gustado de la Feria del Libro de Miami del 2006, ha sido conocer a Mayra Santos-Febres, finalista del Premio Primavera de Novela con su libro Nuestra Señora de la Noche. Lo que más me impacto de nuestra conversación: "Qué mujer inteligente no es coqueta." "Mi hijo (de veinte meses) me eligió escritora, y no puedo defraudarlo." "Me encanta tener cuarenta años, porque por fín me enteré." Fantástica mujer, aún más grande que sus obras.

Otra persona grande es Eduardo Lago, ganador del Premio Nadal 2006, con su primera novela, Llámame Brooklyn. También es el nuevo Director del Instituto Cervantes en Nueva York. Citas destacadas de nuestra conversación: "Todavía no me creo que me dieron el Nadal." "Tengo otra novela en mente, pero no podía decir que no (a ser director del Instituto Cervantes), y la novela tendrá que esperar." "Quiero dinamizar el Instituto Cervantes."

César Vidal, ganador del Premio Algaba, me dijo: "Con tantas editoriales que hay, quien no consiga publicar, es que no tiene talento." "No creo que los premios literarios estén amañados." "Tengo todo un espacio en el Corte Inglés dedicado a mí" "He publicado más de cien libros y no creo en los equipos."

Diane Stockwell, agente literaria en NY, y Marla Norman, de Planeta Publishing Corporation son dos estupendas personas y profesionales. Enhorabuena por ser como son.

El estand de España debería ofrecer más cosas a los visitantes.

Ah, cómo emocionan las Ferias de Libros.

miércoles, noviembre 08, 2006

Los jóvenes de 90 años.

El sábado por la noche salimos a cenar toda la familia: mi marido, las dos niñas y yo. El sudoeste de Florida en esta época del año, parece el set de la película Cocoon, y el restaurante italiano al que fuimos no era una excepción. Mientras esperábamos que nos sirvieran, entró una pareja que, por su aspecto, no podía tener menos de noventa años cada uno. Seguramente habían ido en su coche, ya que aquí no hay otra manera de desplazarse a un centro comercial. Ella iba arreglada: el pelo recogido, pendientes largos, un foulard alrededor de las caderas. El se había peinado el poco pelo que le quedaba, y vestía pantalones kakhi y una camisa blanca. Se sentaron, mirándose a los ojos, y conversando. Les temblaban las manos mientras intentaban sacar los cubiertos del interior de la servilleta, y a los dos se les cayó el cuchillo y el tenedor al suelo. Entonces ocurrió algo que me impresionó: se rieron juntos, igual que si fueran chiquillos carcajeándose de una trastada. En vez de darme lástima, su reacción me hizo sentir una especie de amor universal. Sus rostros arrugados eran amables: no se veía ni una pizca de tristeza, ni de enfado, ni de resentimiento, y mucho menos, de resignación.
Ay, cómo me gustaría llegar a los 90 años con esa actitud.

martes, octubre 31, 2006

Usted también puede ser voluntario en las escuelas públicas en Estados Unidos

Muchos inmigrantes no saben que pueden e incluso deben participar activamente en la escuela pública a la que acuden sus hijos. Los programas de voluntariado, o volunteer programs, de las escuelas públicas están abiertos a cualquiera que esté dispuesto a donar su tiempo, sus habilidades y su voluntad de ayudar a otras personas. Muchos padres y madres hispanos se abstienen de participar como voluntarios o tutores por miedo o por desconocimiento.
Según Nancy Crosby, Guidance Counselor de la escuela elementaria Lely, de Naples, “muchos padres hispanos parecen creer que van a ser reportados a inmigración y por eso no se involucran. En nuestra escuela en particular, reconocemos este temor, que es infundado, y queremos que sepan que ellos también son una parte importante de lo que hace que el Condado de Collier sea una comunidad en crecimiento.”
El primer paso que puede dar un padre o una madre que disponga de unas horas a la semana o incluso al mes, para introducirse en el mundo escolar de sus pequeños, es visitar al maestro o maestra de su hijo. “Los maestros de Lely están abiertos a todas las culturas, y comprenden que cada cultura aporta un valor añadido a los alumnos. Además organizamos reuniones para ayudar a los potenciales voluntarios a rellenar las aplicaciones, que básicamente contienen su información de contacto.” Crosby añadió que el único motivo de recopilar esta información es para asegurarse de que las personas que interactúan con los niños no tienen un historial criminal y por seguridad, pero que el estatus migratorio no se tiene en cuenta.
Los padres hispanos también han de saber que en la mayoría de escuelas del condado de Collier, la administración ha comprendido que es necesario emplear personas en las escuelas, que hablen portugués, español y creole, por ejemplo. Si usted necesita ayuda para comunicarse con el maestro de su hijo, para comprender la información que le envía la escuela, o para cualquier otra cosa, puede pedir que la escuela le proporcione un intérprete, y normalmente buscarán alguien del campus que sea bilingüe para que le ayude.
Las oportunidades de voluntariado acomodan los apretados calendarios y horarios de los padres de hoy, que suelen trabajar más horas de las que pasan los niños en la clase a diario, y también las aptitudes y disponibilidad de cada familia. Personalmente, participo cuando puedo ayudando a la maestra de kindergarten de la escuela de mi hija, ayudando a los niños que no saben inglés a deletrear en ambos idiomas. Mi esposo ayuda a hornear galletas en la clase de cocina y a enseñar a los niños a atarse los cordones de los zapatos. La maestra, Ms. Samek, me confesó que cualquier ayuda es bienvenida, ya que en las escuelas públicas del condado hay unos veinte niños por maestro, y cuando los alumnos tienen cinco o seis años, no viene mal el apoyo de otro adulto en el aula, simplemente para ayudar a organizar.
“Los padres que no puedan venir a la clase o que no sepan inglés, a menudo ayudan desde su casa, con proyectos que les asigna el maestro. Por ejemplo, recortar cosas para la clase, poner papeles en orden, o acompañar a la clase cuando hace excursiones,” dijo Nancy Crosby. “El voluntariado es algo muy importante. Los niños necesitan tener una sensación de seguridad para prosperar. El hecho de que haya voluntarios en el campus proporciona a los alumnos el apoyo académico que necesitan, y les hace saber que forman parte de un todo más grande, y ese todo es una comunidad.”
Muchos padres hispanos comprueban que cuando sus hijos van a la escuela, aprenden inglés muy deprisa, y llegan incluso a negarse a hablar español en casa, sobre todo si detectan que los padres comprenden el inglés. Ante esto, para no perder el idioma nativo, Crosby aconseja: “que los padres conversen en su idioma materno con sus hijos. Hablar con los niños aumenta su vocabulario, y además fortalece el lazo entre padres e hijos. Los niños pueden compartir en casa las lecciones que aprendieron en la escuela, en inglés. De esta forma, ambas partes se benefician.”
Hay un libro muy útil sobre todos estos temas, titulado: “Cómo ayudar a sus hijos a tener éxito en la escuela”, por Mariela Dabbah, de la editorial Sphynx. Lo recomiendo, porque aclara muchas dudas que comparten padres hispanos y angloparlantes por igual.
Para concluir, Crosby anima a los padres a que realicen cualquier tipo de trabajo voluntario en las escuelas públicas, a pesar de las diferencias culturales y de idioma. “Cualquier persona puede beneficiarse de la satisfacción personal de ayudar a un niño. No hay sentimiento más bonito que el de ayudar a los demás. ¡Una sonrisa forma parte de un lenguaje universal!”

viernes, octubre 13, 2006

"This is what 43 looks like" o "esta es la imagen de los 43 años"


Gracias a Adriana Lozada y Viviana Alvarez, que me hicieron sentir cómoda durante una sesión de fotos de la que salí feliz de tener 43 años. Nunca antes tuve una sonrisa tan amplia, ni una mirada tan segura. Ni quizá tampoco, unos brazos tan torneados, por frívolo que suene. Cuando me miro al espejo veo una mujer mucho más interesante, más radiante y más feliz que la que me mostraba el espejo cuando yo tenía 20, 30 e incluso 40 años.
No siempre duermo lo suficiente, hago malabares para incluir el mínimo de ejercicio físico en mi agenda, y no es fácil en Estados Unidos sentarse con regularidad a comer platos saludables pero apetitosos.
Tuve a mi primera hija a punto de cumplir los 38 años, y a la segunda casi a los 41.
En un día cualquiera de la semana escribo, traduzco, limpio la casa, hago la compra, juego con mis hijas, las baño, les doy de cenar y les leo cuentos, charlo con mi marido, camino, leo, hablo por teléfono con familia y amigos, sin ayuda de tatas ni limpiadoras. No tengo un entrenador personal, ni voy al gimnasio. Y sin embargo en esta foto, creo que nada de eso se nota. ¿Será la edad? O bien el empeño de las fotógrafas en mostrar mi mejor perfil ... porque, naturalmente, no siempre me veo así de estupenda.
Todavía no he terminado mi libro sobre la década de los 40 en la mujer. Si quieres escribirme contándome tu experiencia o tus inquietudes acerca del paso del tiempo, no lo dudes. Creo que entre todas, podemos encontrar e interiorizar el lado extremadamente positivo del inicio de la madurez.

miércoles, septiembre 27, 2006

Adios a un audaz balsero, escritor, marido, padre y amigo


Hace ya casi un año, conocí a Domingo Perera, a través de la editorial en la que publicó los libros en los que contaba cómo logró salir de Cuba en balsa y llegar a los Estados Unidos con su hija Osmayda y su perra Lucy. Traduje al inglés su libro titulado Siempre Fiel, sobre su estrecha relación con su perrita, que fue sacrificada al llegar a territorio americano. Aquel suceso marcó a Perera de tal modo, que años después, construyó un obelisco a la memoria de su mascota, que atrajo la atención de sus vecinos de Fort Myers, e incluso de los medios de comunicación. Yo misma escribí varios artículos sobre él para diferentes periódicos, ya que me pareció un ser humano especial.
Tuve también la oportunidad de conocer a Virginia, o Villy, su esposa, que esperó siete años en Cuba, antes de poderse reunir con su familia en Florida, ya que su temor al agua le impidió hacer la travesía en balsa. Durante siete años se escribieron cartas en clave. En el salón de la casa del matrimonio, en Fort Myers, está enmarcado el alfabeto que inventaron para escribirse sin que las autoridades cubanas pudieran saber lo que se decían entre ellos. Se puede ver detrás de nosotros, en la foto que ilustra esta entrada.
Villy me escribió hace poco un e mail para contarme que el 13 de agosto, Domingo Perera murió de un fallo cardíaco, y añadió lo siguiente: “Fue un padre ejemplar, buen esposo, excelente hijo y amigo. Hemos visto como personas que ni hablan nuestro idioma se han solidarizado y han venido con flores hasta la Fuente que construyó. Un vecino que lo conoció cuando hacíamos la fuente en honor a Lucy, nos dijo que no solo era su amigo, si no su héroe. Otros, nos dan su ayuda desinteresada para terminar la adición que hacíamos en la casa. Eso dice todo de él; creo que sembró de todo lo bueno en su paso por la vida.”
Perera tenía varios libros en preparación, y asistía a cursos de inglés porque quería poder comunicarse mejor con sus vecinos y amigos americanos. Yo sabía que últimamente no se encontraba bien, pero no imaginaba que el motivo de su silencio en las últimas semanas fuera que había muerto.
Villy contó: “Me duele el hecho de que quería escribir muchas memorias y no creo que yo pueda hacerlo, y mi hija Osmy es mucho lo que tiene ahora sobre sus hombros. Estoy haciendo un sobrehumano esfuerzo por seguir como me lo pidió las clases de inglés. Me siento como un barco sin timón. El pensó que la vida era toda suya y tenia muchos proyectos que se quedaron y el principal fueron sus libros, pero no consideró que su salud era delicada. Dos días antes de morir, lleno las planillas para la ciudadanía de este país.”
Mis condolencias a Villy y a Osmy, y todos mis respetos a un hombre que ha logrado dejar huella a través de sus acciones, de sus relaciones y de sus libros.

martes, septiembre 26, 2006

¿Un caiman en su jardín?


Vivir en el sudoeste de la Florida implica convivir con caimanes, nos guste o no. La mayoría, cuando llegamos aquí, sabíamos de la existencia de estos reptiles en parques naturales y zonas pantanosas. Pero ¿esperaba usted encontrarse un caimán en su jardín o en el lago o canal que hay junto a su casa?
La realidad es que, como me contó por teléfono Lindsey Hord, el coordinador estatal del programa de caimanes molestos en Florida, de la Fish and Wildlife Conservation Commission, “aquí hay caimanes por todas partes”.
A mi marido le gusta pescar, y ya en dos ocasiones recientes, se le ha enganchado en el anzuelo un caimán bebé. En ambos casos, ocurrió a pocos pies de nuestra casa, en un lago de la zona residencial en la que vivimos.
Una vecina nos contó que en nuestro complejo residencial hay varios caimanes y que algunos han sido vistos cruzando la carretera tranquilamente. Yo misma los he observado tomando el sol y abriendo la boca, sobre el césped, o nadando en los lagos.
Una noche de tantas que salgo a caminar para estirar las piernas, un señor que paseaba sus perros me advirtió que debería llevar una linterna. Le pregunté por qué. “Por los caimanes, para verles los ojos”, me respondió. “No debería usted caminar de noche, porque eso es cuando salen a buscar alimentos, y podrían atacarla,” concluyó. Terminé mi caminata escuchando todo tipo de ruidos entre los arbustos y con el corazón al trote, y no precisamente por el ejercicio físico.
Cuando conté al Sr. Hord el comentario del caballero que estropeó mi paseo, me respondió riendo: “Seguramente corría usted un mayor riesgo por parte de aquel señor, que por los caimanes. Hay más riesgo de que usted se caiga caminando y se haga daño, de que la muerda un caimán, incluso por la noche.”
También me aseguró que no quería dar una impresión equivocada, ya que los caimanes no son inofensivos, y en ocasiones es cierto que agreden a personas, pero que los medios de comunicación en general son tan sensacionalistas cada vez que se produce un ataque, que crean un clima de terror y temor que no se corresponde con los riesgos reales, si uno practica la prudencia a diario.
“Me atrevo a decir que el año pasado murieron más personas ahogadas que por culpa de la mordedura de un caimán. En realidad, los que más peligro corren cuando hay caimanes cerca, son las mascotas. Por eso yo no vivo cerca del agua. Tengo dos perros, y los protejo.”
Hord recomienda que si a un pescador se le enreda el anzuelo en la boca u otra parte del cuerpo de un caimán, como le pasó a mi marido, lo mejor que puede hacer es cortar el sedal y olvidarse del anzuelo.
“Sólo un profesional debe tocar un caimán. Además, es ilegal molestarlos o darles de comer,” dijo Hord.
Ante esto, ¿qué podemos hacer para mantener nuestra seguridad en proximidad de caimanes?
“Lo primero, ¡no vivir cerca del agua!”, aseguró Hord. Y en segunda instancia, tomar nota del número de atención al público al que llamar en caso de caimanes molestos. El único inconveniente es que no hay servicio en español, ni en el contestador ni mediante el personal que atiende, aunque parece ser que eso va a cambiar en el futuro.
A pesar de que el animal no le haya amenazado, si mide al menos 4 pies de largo, y usted le puede facilitar el acceso al trampero que venga a apresarlo (es decir, que el caimán no esté en un lugar al que usted no tenga acceso), lo matarán y se lo llevarán. Según Hord, no los reubican porque sería muy costoso para el contribuyente de tasas. Dice que se matan unos seis o siete mil caimanes al año debido a llamadas del público, y que se reciben unas 17.000 llamadas al año en Florida.
En el caso de caimanes que midan menos de cuatro pies de largo, sólo los apresan y matan en el caso de que hayan atacado a alguien. De lo contrario, los dejan tranquilos.
El número de teléfono para avisar de un caimán molesto es: 1-866-FWC-GATOR (1-866-392-4286).

Algunas medidas de seguridad para evitar ataques de caimanes (recomendados por la Fish and Wildlife Conservation Commission):

- Supervise a los niños cuando jueguen cerca de agua dulce, como un lago o canal. Nunca los deje solos.
- Nunca nade en aguas dulces donde pueda haber caimanes. Sobre todo, nunca nade por la noche, que es cuando más activos están estos animales.
- Nunca interactúe con los caimanes. Es ilegal (y peligroso) darles de comer o molestarlos.
- No permita que sus mascotas se acerquen a aguas donde podría haber caimanes.

Cómo conseguir trabajo en los Estados Unidos


Si usted quiere información acerca de cómo prepararse para conseguir empleo en este país, le recomiendo que lea un libro titulado Cómo Conseguir Trabajo en los Estados Unidos, por Mariela Dabbah, autora argentina ubicada en Nueva York. Ella llegó a este país hace dieciocho años, como turista, y consiguió empleo e incluso su ciudadanía, y avanzó en el mundo profesional hasta convertirse en una líder en consultoría y conferenciante de éxito.
Cómo Conseguir Trabajo en los Estados Unidos se trata de un libro de fácil lectura, breve, repleto de información importante, que ayudará tanto al recién llegado como al que lleva ya un tiempo acá, pero que aún no ha desarrollado todo su potencial, quizá por desconocer las reglas del código americano.
¿Sabía usted que en el currículum vitae, en Estados Unidos no se incluye información como su edad, lugar de nacimiento, o estado civil, porque es información potencialmente discriminatoria? ¿Sabía que si no llega al menos diez minutos antes de la hora a la que le citaron para la entrevista de trabajo, su potencial empleador puede considerar que llegó tarde? ¿Conoce los lugares físicos y en Internet donde le pueden brindar ayuda gratuita para facilitarle en encontrar un empleo?
En tal caso, en el libro de Mariela Dabbah, obtendrá información que le infundirá confianza y le proporcionará herramientas para abrir las puertas de un futuro profesional mejor. Dabbah recomienda practicar la asertividad, la puntualidad y aprender inglés como requisitos indispensables para conseguir empleo y evitar que se aprovechen de usted. Mediante la lectura de este libro, aprenderá a identificar sus habilidades, a definir sus objetivos de trabajo y a prepararse para la entrevista, entre otras muchas cosas. Lo puede encontrar en la biblioteca, en Walmart o bien en la Internet. Tiene 120 páginas y cuesta 8,95 dólares.
El segundo libro recomendado aquí, se titula Ayude a sus Hijos a Tener Éxito en la escuela, Guía para Padres Latinos, y también contiene valiosa información para los latinos que no comprenden el sistema escolar público americano. Como dice Dabbah, ¡ni siquiera lo comprenden muchos americanos! En este manual, Dabbah explica, entre otras cosas, cómo escoger una escuela para los niños, los procedimientos para registrarlo, cómo obtener ayudas, los exámenes, cómo comunicarse con los maestros, y la importancia de estar involucrado en la educación de los hijos. Da sugerencias acerca de qué hacer para ayudar al niño a desarrollar hábitos de aprendizaje, y desvela cuáles son los derechos y responsabilidades de los padres, dentro del sistema escolar americano. Todo ello, explicado en un lenguaje sencillo y claro. La guía tiene 114 páginas, y cuesta 8,95 dólares.
Dabbah imparte seminarios sobre cómo conseguir trabajo, y sobre cómo desarrollar relaciones personales en el ámbito laboral, entre otros temas.
“Mis libros están dirigidos a latinos que crecieron y se educaron en Latinoamérica y que no manejan con soltura los códigos para tener éxito en este país. No importa que nivel socioeconómico o educativo tengan, todos pueden encontrar algo importante en estas guías,” dijo la autora.
Su próxima publicación, en coautoría con Arturo Poiré, será La Ventaja Latina en el Trabajo, que saldrá primero en inglés y después en español. Trata de los rasgos que son típicos de la cultura latina y explica cómo convertirlos en una ventaja en lugar de un defecto. Según Dabbah, hay que adaptar las virtudes del carácter latino al ambiente de trabajo americano.
“Por ejemplo, los latinos somos muy flexibles porque en nuestros países nunca sabemos qué va a pasar. Por eso tenemos una gran capacidad de adaptación. Eso es muy favorable porque nos sirve para adaptarnos rápidamente a los cambios. Ahora, si lo llevas al extremo, uno se puede encontrar en situaciones incómodas por demasiado tiempo, porque se adapta, se conforma, y no avanza en su carrera como debería”, explicó Dabbah.

Para más información, pueden visitar su página web: http://www.marieladabbah.com/

viernes, septiembre 22, 2006

El primer día del curso

Se aproxima el primer día de escuela, y todavía no he comprado todos los útiles necesarios para comenzar el curso. Tengo el uniforme, que me parece bien práctico, porque evita tener que decidir a diario el vestuario para asistir a clase. Además, unifica a todos, y nadie destaca por llevar una marca de ropa más prestigiosa o más costosa que los otros niños.
Recuerdo cuando siendo niña, un compañero de clase se dedicó a mirar debajo de las mesas para establecer, de acuerdo a los zapatos que llevábamos cada uno, si éramos ricos o pobres. Se me agolpó la vergüenza en el estómago, y sentí dolor, porque estaba segura de que a mí me llamarían pobre, ya que mis sandalias de verano estaban desgastadas. Pero la maestra volvió justo a tiempo al aula, que había abandonado durante unos minutos para ir al lavabo, y mi turno nunca llegó.
Mi familia no se podía costear un abrigo para ir a la escuela y otro diferente para salir los fines de semana, y mi hermana y yo siempre llevábamos el del uniforme para todo. Si me encontraba a alguien de la escuela por la calle, disimulaba, porque no quería que el lunes en la mañana comentaran con los demás compañeros que me habían visto con la ropa del uniforme en el fin de semana.
A la hora de comer, los demás niños llevaban manzanas rojas y sándwiches de mantequilla de cacahuete en su lunch box, pero mi abuela me preparaba croquetas, sopas, o incluso lentejas estofadas. Como buena española, quería que comiera caliente, nada de emparedados ni comida rápida. Por ello, yo me sentía diferente.
Fui buena estudiante, me gustaba aprender, y disfrutaba leyendo y escribiendo. Incluso leía en la hora del recreo, lo que aquí se llama recess. A menudo deseé en secreto no sacar tan buenas calificaciones. Quería ser aceptada por los demás niños.
Durante los años que acudí a la escuela elemental y secundaria, fui a un centro internacional, donde tuve compañeros de etnias, países y culturas muy diferentes de la mía, y donde aprendí que el hecho de simpatizar con alguien era suficiente para que nos hiciéramos amigos. No importaba el color de la piel, el idioma, ni la religión. Lo que me hacía diferente de ellos, pensaba yo, era que la mayoría se identificaba con un país: tuve compañeros norteamericanos, y también de Indonesia, México, Nigeria, España, India, Irlanda, Inglaterra, Escocia, Colombia, Cuba, Canadá, y más lugares. En cambio yo no sabía bien si era americana o española, las dos cosas o ninguna.
Nací en Madrid, pero mi primera infancia transcurrió en Pennsylvania, hasta que mis padres se separaron y mi hermana y yo fuimos a vivir con mi padre y mi abuela a España. El problema de aquella escuela era que cada fin de curso significaba una inevitable despedida. La mayoría de alumnos eran hijos de padres que viajaban mucho por su profesión, y yo quedaba siempre atrás. El primer día del curso siguiente era siempre muy temido por mí.
En cambio, este año me ilusiona ir a comprar los lápices, las ceras de colores, el pegamento, los cuadernillos para aprender a escribir, y todo lo demás que pide la escuela pública para cada niño. Se aproxima de nuevo el primer día de clase, pero no soy yo la que va a comenzar el curso. Es mi hija de cinco años, que va a acudir por vez primera. Está deseando subirse al autobús, y cuenta los días que faltan para poder hacerlo. Se ha probado varias veces el uniforme, y quiere ponérselo para ir al parque. Le digo que debe esperar al 15 de agosto, que es cuando comienzan las clases en Florida.
En España, que es donde ella nació, yo le hablaba inglés. Aquí he cambiado al español, porque quiero que crezca bilingüe, como lo somos sus dos padres, y sé que tengo por delante un largo y sostenido esfuerzo que realizar para ayudarla a crecer amando sus dos culturas. Afortunadamente, en la escuela pública acá, hay tanta diversidad como la que experimenté yo de niña en un colegio privado, que mi papá pagó a fuerza de nunca ir de vacaciones y muchos otros sacrificios. Mi hija no será la única de su clase que tenga mezcla de culturas en la sangre y en la mente.
Me doy cuenta de que he conseguido que se enorgullezca, aún a su corta edad, de saber dos idiomas. No le cuesta hacer amigos, ni tiene temor al primer día de escuela. Para mí esto es como una segunda oportunidad. En su compañía y con su ilusión, ahora puedo disfrutar de los preparativos para el primer día de clase.
Me he ofrecido como mamá voluntaria, para participar en las actividades escolares, y de alguna forma reconciliarme con mis recuerdos de infancia. Me entusiasma la idea de poder ser testigo del primer año de escuela de mi hija y de otros niños de su edad. Dentro de otros tres años, cuando mi hija pequeña cumpla los cinco, a mediados de agosto de ese año, llegará de nuevo el primer día de la escuela, ese lugar donde se forjan los adultos del mañana.
El día del comienzo del curso, despediré a mi hija en la parada del autobús escolar dándole un beso, deseándole que aprenda mucho y sobre todo, que se divierta. Por la tarde, ahí estaré de nuevo, para recibirla con otro gran beso, ansiosa por saber cómo le fue la jornada, y continuaré dándole las clases que se dan en casa. Son las que no tienen horario, ni fecha de comienzo y que son de por vida.
Porque no olvido que, aunque la escuela es vital para el aprendizaje, las lecciones más importantes, las del amor incondicional, el apoyo, el civismo, la empatía y el saber estar en el mundo, se aprenden desde el nacimiento, en el seno de la familia.

miércoles, agosto 30, 2006

Nada que decir

Lo bueno de escribir un blog, es que no hay que responder ante nadie. No hay horarios, ni fechas de entrega, ni siquiera un público fiel. Acabo de ver que la última entrada es de hace cuatro semanas. Seguramente es porque en este tiempo en realidad no he tenido nada que decir.

viernes, agosto 04, 2006

Nowhere Days


Os presento a mi cuñada Carlota Nelson, guionista y productora de documentales, con su pareja Enrique Recio que es, entre otras cosas, escultor. La fotografía es de Dave Bradshaw, y está tomada a finales de julio en el festival Nowhere Days, que se celebró este año en Zaragoza, España, en su tercera edición europea.
Ellos dos forman parte de la organización colectiva de este encuentro artístico en el desierto, inspirado en el ya legendario Burning Man, que tiene lugar anualmente en Nevada, USA.
Para más información sobre este interesante evento, visitar la página web www.nowheredays.com . Ya están preparando la edición del 2007.
Carlota y Enrique también son los autores del libro Madrid, Una Habitación con Vistas, que se puede encontrar en www.edicioneslalibreria.com en edición bilingue inglés / español. Vaya, no sé dónde está la diéresis en mi teclado.

Coincidencias


Contacté a Lourdes Alcañiz, la autora de Esperando a mi Bebé, pidiéndole una foto suya para acompañar una reseña que hice de su libro para un periódico de Florida.
Compré el libro hace meses, para mi hermana Sandra, cuando ella esperaba a su hija Hanna, y me pareció muy útil.
Resulta que Lourdes y yo tenemos en común una serie de coincidencias muy particulares y, para mí, sorprendentes.
Su familia vive en Sevilla, mi más querida ciudad española, y ahora ella pasa mucho tiempo allí. También tiene casa en Port St. Lucie, la ciudad donde viví un año, antes de mudarme a Naples. Y además, conoce a alumnos de mis talleres de escritura. Por otro lado, es mamá de pequeños, pero más valiente que yo, porque ha tenido nada menos que cuatro, y ella sigue escribiendo.
Ahora tengo más motivos para recomendar su libro, y la web del mismo: www.esperandoamibebe.com. El motivo inicial fue porque me pareció un buen libro. Ahora también es porque detrás del libro, sé que hay una persona muy especial.

domingo, julio 30, 2006

A Tough Cookie, or TuffCooki.com


Una de las cosas que más disfruto de hacer entrevistas para un periódico, es que me permite conocer a personas de todo tipo, y algunas de ellas, excepcionales.
Gracias a mi cuñada Andrea, pude entrevistar a Mónica Kennedy, una tough cookie, o chica dura de roer (en el buen sentido), que rezuma entusiasmo y pasión por su negocio de diseño, fabricación y venta de bolsos exclusivos, de la marca TuffCooki.
La fotografía de la izquierda, tomada por mí, no hace justicia a sus creaciones, y por ello, recomiendo visitar su web, www.tuffcooki.com para poder admirar sus creaciones, y posiblemente adquirir alguna.
Mónica es española de nacimiento, pero se casó con Caleb Kennedy, de ascendencia Cheyenne e irlandesa y consultor financiero de profesión. Ella estudió Administración de Empresas, pero siempre tuvo alma de diseñadora.
Felizmente casada desde hace ocho años, mamá de Carlos, de cinco, y ahora embarazada de una nena, en el 2004 Mónica por fin dio alas a su sueño de ganarse la vida con su creatividad, y empezó a diseñar camisetas.
Meses más tarde, con una máquina de coser que le regaló su padre, y todo el apoyo de su marido, Mónica se lanzó a diseñar y coser ella misma modelos de bolsos únicos, con nombres españoles como Segovia, Sevilla o Ibiza, entre otros.
Los materiales son duraderos y fáciles de mantener, y los diseños cómodos, prácticos y divertidos. Si no te gusta ninguno de los modelos que muestra en su web (y que actualiza según los va vendiendo y fabricando nuevos), puedes también pedirle un diseño a la medida de tus necesidades y preferencias.
Mónica vive en Florida, y trabaja, como yo, desde casa, y combina el ser madre, mujer y esposa, con su pasión, que ha convertido en un modo de vida.
Participa en eventos para recaudar fondos para fines caritativos, y está presente en muchas tiendas virtuales, de carácter independiente.
Sueña con tener en el futuro su propia tienda, y estoy segura de que lo conseguirá, porque tiene lo que hay que tener para sacar adelante cualquier empresa que se proponga.
No dejéis de visitar su web, que de momento está en inglés, pero las imágenes de sus diseños no requieren traducción.

domingo, julio 23, 2006

Se hace el camino al andar ... cuando hay aceras


Una de las cosas a las que no me acostumbro de donde vivo ahora -una ciudad suburbana del sur de Florida- es que no puedo ir caminando a ninguna parte. Mejor dicho, no puedo ir caminando a ninguna parte que me resulte interesante. Es imposible ir a pie a comprar el pan, al banco, o a un parque. Lo único que puedo hacer es dar vueltas y vueltas, dentro de la urbanización en la que vivo, y en la que afortunadamente, están construyendo un pequeño centro comercial y una piscina, a la que iré con las dos piernas que me ha dado Dios, Buda, Alá, la naturaleza, o quien sea.
Aquí, tener coche no es un lujo, y tener dos o tres por familia, tampoco. Y si uno de ellos se estropea, los demás miembros de la familia han de hacer de chófer del que se quedó sin vehículo. Creo que hay unos cuantos taxis en el condado, pero nunca están disponibles para una urgencia, y hay que avisarlos con horas y a veces días, de antelación.
El transporte público, que aquí es un misterio, llegó a la zona hace tan sólo tres años, porque los ricos se dieron cuenta de que los inmigrantes pobres que iban a limpiar sus casas o cortar su césped no tenían medio de locomoción.
Nadie sabe bien dónde están las paradas de autobús, ni el recorrido que hacen, y mucho menos, el horario. A pesar de que aquí en verano es muy factible que te parta un rayo durante una tormenta eléctrica, de las que se producen una o más cada día, muchas paradas no tienen protección alguna, y el que espera está a merced de los elementos, que aquí son muy agresivos. En cada parada, hay un número de teléfono al que llamar, supongo que para saber cuándo llegará el minibús (tan pocas personas lo toman, que nisiquiera utilizan autobuses), y los pocos a quienes se ve esperando su llegada son obreros que no hablan inglés, gente de otros lugares, de otras razas, que vinieron aquí en busca de un futuro mejor y se encontraron con que aquí hace falta el coche para todo y no se lo pueden comprar porque para empezar no tienen ni documentación en regla.
Los WASPS (white anglo saxon protestants) no esperan el autobus.
Cuando salgo a caminar por las mañanas o por las tardes (porque de día, en verano, hace un calor y una humedad insoportable, o bien está tronando), me cruzo con otros caminantes, que no paseantes. Van vestidos con ropa y zapatillas deportivas, y caminan rápido. Se ve que salen, como yo, para que no se les anquilosen las piernas, y no para dar un paseo y admirar su entorno, ni para ir a un lugar concreto. Durante el resto del día, voy en coche, y sólo me cruzo con el caimán que vive en el lago, y con otros coches de cristales tintados, que ocultan a sus pasajeros.
Aquí, fuera de las urbanizaciones, no hay apenas aceras, y no hay cruces para peatones. De hecho, una vez intenté cruzar una calle, que se parece más a la M-30 de Madrid que a la Gran Vía, y desistí al ver lo fácil que sería que me pillara un auto. Aquí los peatones son una especie en extinción.
En cambio, todo está preparado para no necesitar mover los miembros inferiores más que lo justo. Puedo hacer mis transacciones bancarias sentada en mi coche (tipo el Mac Auto que hay en algunos MacDonald´s en España), dejar y recoger ropa en la tintorería, comprar un medicamento en la farmacia, ir a comer, echar las cartas al correo, y mucho más, sin mover los pies.
Aquí se pasan tantas horas al día en el coche, que se ha convertido en una habitación más de la casa. Naturalmente, está permitido hablar por teléfono mientras se conduce (por eso llevo un micrófono en la foto), y personalmente aprovecho el tiempo al volante para ponerme al día con familia y amigos, o bien para escuchar audio libros.
Aquí es tan raro eso de ver caminar a las personas por gusto, que a mi marido se le ocurrió hace poco pasear por la playa al atardecer, y lo paró la policía para preguntarle qué hacía. No entendieron que quisiera estirar las piernas, cuando debería estar en casa con su familia, como cualquier otro ciudadano de bien.
Ahhh, cómo echo de menos poder salir por la puerta, y caminar a todas partes, subirme a un autobús donde nadie me ceda el asiento aunque vaya cargada con mis hijas y sus cachivaches, que haga paradas bruscas en mitad de una ciudad llena de polución, o levantar el brazo en cualquier esquina y detener un taxi, cuyo conductor fume y me eche el humo en la cara mientras se da la vuelta para reprenderme porque mi hija le manchó el asiento con sus babas.
Hoy me enfadé con mi marido porque temporalmente compartimos un coche, y llevo dos días sin poder salir de la bonita urbanización donde vivo, porque él se llevó el auto para hacer sus cosas.
¿Y si algún listo montara aquí una empresa de taxis que fuera eficaz?
¿O un servicio de "teleamigos" que me trajeran alguien con quien hablar a casa las tardes en las que no me puedo desplazar?
¿O una acera portátil que se vaya desplegando a mi paso cuando camino, para poder hacer camino al andar?

viernes, julio 21, 2006

Reuniones y despedidas


Hoy llevaré a mi hermana Laura al aeropuerto para que regrese a San Francisco, donde vive desde hace más de diez años. Ha pasado dos semanas en Florida, que se me han hecho tan cortas que me parece que fue ayer cuando la recibimos llenas de ilusión, después de todo un año sin vernos.
"¿A quién le voy a contar mis neuras ahora?" le pregunté mientras ella hacía la maleta esta mañana.
"A mí, por teléfono," me respondió. "Hablamos más cuando estoy en San Francisco que cuando estamos juntas."
Y tiene razón, porque cuando estamos juntas, también compartimos el día completo con mis hijas, que son sus sobrinas (la mayor, su ahijada), y cuando se duermen, nosotras caemos fulminadas, en lugar de quedarnos despiertas charlando de nuestras cosas. Sí logramos hacerlo una noche, cuando también vino nuestra hermana Sandra con su hija de cuatro meses. Fue mejor que una sesión de terapia con un psicólogo, porque recordando cosas del pasado, cada una contó cómo lo vivió y las otras pudieron dar su propia versión, y así pudimos hacernos una composición completa de eventos y sucesos que no comprendimos en su momento.
El que se va, o en este caso, la que se va, viaja a otros lugares, vuelve a su propio entorno, que también se llega a añorar. Pero el que se queda, o la que se queda, lo hace con un vacío en su corazón, que afortunadamente pronto se llenará con los planes de otro reencuentro.

martes, julio 18, 2006

Mujer y artista

Hace un par de noches vi el documental del 2002, Buscando a Debra Winger, producido y dirigido por Rosanna Arquette. Me encantó. Como mujer que ya cumplió los cuarenta, llena de proyectos, y una apretada agenda que incluye limpiar la casa, hacer la compra, cocinar, bañar o duchar a las niñas, y a mí misma si me queda tiempo, escribir artículos y libros, practicar un mínimo de deporte, procurar mantener el contacto con mis amigos, y al menos darle un beso a mi marido cuando llega del trabajo, me pareció interesante la propuesta del documental.
Cuando una es madre, y además lo buscó con ahínco, y tiene alguna otra pasión artística o creativa, es complicado combinar ambas. No es imposible, pero reconozco que no es fácil.
Sin embargo, y aunque si tuviera que elegir entre mis hijas y mi vocación, elegiría a las niñas, prefiero asumir la difícil postura de equilibrar la maternidad con la escritura.
Escribo a salto de mata, cuando puedo: durante una siesta de mis hijas, o mientras se entretienen dibujando o jugando; o bien por las noches, si no se me cierran los ojos; y a menudo en lugar de hacer alguna actividad social. Ser mujer hoy en día no es fácil. Quizá no lo ha sido nunca.
El hombre, por lo general, no se siente culpable si trabaja en lugar de quedarse en casa cambiando pañales, ni si va a un partido de fútbol en lugar de quedarse en casa porque su bebé tiene fiebre y su mujer está al borde del desmayo de puro cansancio. Pero la mayoría de nosotras nos sentimos mal si perseguimos nuestros sueños o una profesión exigente, si somos madres.
Yo paso casi todo el tiempo libre de mis niñas con ellas, y aún así a ratos me siento mal si mi gusto por escribir o por hacer deporte me aparta de ellas unas horas o incluso unos minutos. Pero si no escribo, o si no hago ejercicio, me siento tan mal, que incluso mi marido me llega a pedir que me calce las deportivas y salga a correr, o bien que me siente al teclado. Creo que mis hijas se beneficiarán del modelo que les proporciono. Me tienen siempre, y ellas lo saben, y están aprendiendo, a pesar de su corta edad, a respetar las necesidades de mamá.
Pienso que cuando ellas sean adultas, les resultará más fácil tomar la decisión de no renunciar nunca a sus sueños aunque tengan que encajarlos en su vida familiar como si fuera un complicado rompecabezas.
Nunca me oirán decir que yo no pude hacer esto o lo otro por criarlas a ellas, como escucho decir a muchas otras mujeres, ya abuelas, simplemente, porque siempre buscaré la manera de desarrollar mi vocación de escritora, aunque sólo pueda dedicarle cinco o diez minutos al día.




miércoles, julio 12, 2006

Seguir "palante"

Algunos días, cuesta levantarse de la cama. Creo que esto nos pasa a todos alguna vez, aunque hay quien lo experimenta a diario. Todos tenemos problemas o circunstancias que en ocasiones parecen adherirse a nuestra alma de tal forma que el peso de la misma hace difícil el enfrentarse al nuevo día.
Pero, pase lo que pase, hay que seguir "palante", porque la vida es así. No importa que llueva, que brille el sol, que tengamos dinero o no en el banco, una enfermedad pasajera o crónica, amigos o falta de ellos, entre otras muchas cosas.
Importa el hecho de que no estamos solos. De nosotros dependen otras personas, como nuestros hijos, padres, hermanos y amigos. Nacemos y morimos solos, sí. Pero en el día a día, es un acto de extremo narcisismo e incluso egoismo, el permitirse el lujo de llevar el pesimismo o los problemas por bandera. Uno no puede dejarse arrastrar por la melancolía, sobre todo si va a arrastrar o contagiar a quienes lo rodean y sobre todo a quienes lo quieren a uno.
Siento que tengo la responsabilidad de sonreír, de jugar, de infundirles a mis hijas ganas de vivir y la sensación de que "todo está bien", aunque no siempre sea cierto.
Ellas son mi motor, y el motivo de que hoy, aunque no tenga ganas de trabajar, esté al teclado, y haya sentido la necesidad de escribir esto antes de enfrentarme a las vicisitudes del día de hoy.

jueves, junio 29, 2006

Ya me inspiré para el libro sobre los cuarenta

Pero no fue en la playa, como pensé, ya que ese día me quedé dormida en la toalla que puse sobre la arena, y me desperté debido al duro golpe que recibí en la nariz por parte de la sombrilla que creí haber asegurado bien en el suelo. No sabía si reírme o llorar, ya que hace unos meses, mi hija pequeña me partió el tabique nasal de un cabezazo, y después de dejarme intervenir quirúrgicamente para devolver los huesos a su lugar de origen, el médico me dijo que tuviera cuidado de no recibir más golpes en la zona. No fue el palo de la sombrilla lo que me dio en la cara, sino el ancla que te venden en las convenience stores americanas, precisamente para evitar que ocurran accidentes estúpidos como el mío.
Aquello terminó con mi inspiración, y para distraerme del dolor, me fui a comprar plantas para la terraza (esto es una afición que me ha contagiado mi amiga Sonia), y pasé el resto de la tarde escuchando el último CD de Estopa, y trasplantando hibiscos y ficus, sudando, porque en Florida la humedad en verano es importante.
A lo que iba: la inspiración para mi libro sobre el hecho de cumplir los cuarenta en la mujer no me llegó caminando en la playa, sino que la recibí ayer.
Tenía cita con el dermatólogo, por aquello de controlar anualmente los cambios que provoca el sol en la piel, para evitar males mayores, y según entré en la consulta, empujando el cochecito de mi hija de dos años, me preguntó el buen hombre: "Hoy viene usted con su nieto?".
A mí, que presumo de no aparentar, o al menos no siempre, la edad que tengo, !me tomaron por la abuela de mi hija! En fin, para qué decir más.
Ahora pienso que debería haberle respondido: "Se equivoca usted. Es mi bisnieta". Fue tal el shock, que no me salían las palabras.
Sólo aclaré: "es mi hija". Y la respuesta del doctor fue: "Ah, entiendo ... es una niña". Nada más.
Luego me recetó Renova, o ácido retinoico, para las arrugas, porque le pregunté si podía hacer algo para mejorar el aspecto de mi piel, aparte de cubrirme con capas MUY densas de filtro solar. No lo pienso comprar, porque entre otras cosas, es carísimo, y además produce fotosensibilidad, que donde yo vivo, es algo terrible, porque por algo Florida se conoce aquí como The Sunshine State.
La realidad es que, si hubiera tenido hijos a los veinte años, ahora podría perfectamente ser abuela de una niña de dos o tres años, por qué no. Aquí eso es relativamente común, mientras que en España, las mujeres esperamos cada vez más para ser madres.
El caso es que ya tengo material para todo un capítulo para mi libro.
Gracias, doctor.

miércoles, junio 28, 2006

"No he tenido tiempo"

Una de las cosas que menos entiendo del mundo actual es que, cuando alguien no ha podido (o no ha querido) ponerse en contacto con una, responder sus llamadas telefónicas, mensajes o e mails, arguya que "no ha tenido tiempo". A mi entender, y aunque yo misma peque de semejante grosería, esto significa simplemente que mi interlocutor simplemente olvidó responderme, o bien que, como me decía recientemente mi querido padre, esa persona eligió hacer otras cosas en lugar de atenderme.
Si uno no tiene tiempo de hacer algo, es que durante esos minutos decidió dedicarse a otra actividad. Eso en sí no me molesta. Lo que realmente me fastidia, es cuando alguien que supuestamente trabaja contigo en equipo: llámese editor, agente literario, relaciones públicas, o tu propio jefe en la oficina, te ignora por completo durante meses, y luego te dice que es que "no ha tenido tiempo" de responderte. O sea, que no ha querido o no ha intentado sacar unos minutos, o incluso segundos, para atenderte.
Es como "la llamada en espera" ... cuando alguien habla contigo por teléfono, y en mitad de una frase suena un pitido y te dice "ay, te dejo, que me está entrando otra llamada". A menos que te haya advertido de antemano que espera una llamada que va a cambiar su suerte, como el anuncio de que le ha tocado la lotería, o la muerte de un familiar, es tamaña grosería colgar a media conversación, con semejante excusa.
Lo mismo que atender el teléfono móvil o celular, y charlar animadamente con quien llama, mientras tu interlocutor físico espera mirando a las musarañas, o fingiendo revisar su agenda, a que termines esa conversación que interrumpió la que manteníais vosotros.
Esto me hace pensar que a veces yo misma peco de "no tener tiempo" para responder e mails o llamadas, y me hago el firme propósito de al menos enviar una frase que le haga saber a quien me escribió, que la tengo en mente. Y sobre todo, cumplir con la promesa de responderle en el plazo que prometí hacerlo, a menos que un huracán o una parálisis me impidan hacerlo.
Es cuestión de establecer prioridades, y sobre todo darse cuenta del mensaje que lanzamos al otro cuando lo ignoramos o le decimos que tenemos cosas más importantes que hacer que ponernos al teléfono con él o ella.
"No he tenido tiempo" en realidad significa: "no me ha dado la gana".

sábado, junio 24, 2006

Madrid-Miami

Acabo de volver de un viaje de cinco semanas a España. Pasé dos semanas y media en Sevilla, ciudad que amo, porque allí tengo grandes amigos y además allí nacieron mis dos hijas y se me declaró mi marido. La segunda mitad del viaje la pasé en Madrid, ciudad que se me hace algo más pesada por la logística de acarrear los aparejos de una niña de dos años que todavía se lanza sin pensar hacia el tráfico, de repente. Fui a visitar familia y amigos, además de presentar mi más reciente libro: Maldito Autor, una novela que terminé hace unos pocos años, y que una editorial sevillana me ofreció sacar al mercado. Aún después de casi catorce años metida en el mundo de la publicación, todavía me llevo desengaños y desilusiones, que comentaré más adelante en este blog que me ha dado por crear, para compartir con otros locos amantes de la escritura, y con otras madres que hacen malabares con su tiempo para poderse dedicar también a sus pasiones personales, lo bueno y lo malo de la vida de una escritora.
Ahora estoy de vuelta en casa, en Florida, a donde vine hace dos años por "culpa" del trabajo de mi marido. Porque, de momento, es su trabajo el que dicta donde vivimos. Yo todavía no he logrado ser la que dicte nuestro lugar de residencia basado en mis ingresos como escritora o periodista de oficio. Pero aún no descarto que algún día eso sea posible.
Ah, cómo echo de menos el bullicio de Sevilla, incluso el de Madrid. Miro por la ventana y veo naturaleza, escucho quietud, pero no veo ni a un sólo vecino caminar por nuestra inmaculada urbanización. Ahora me voy a subir al coche para irme un rato a la playa vacía (eso sí me gusta), y limpia, a poner en orden mis pensamientos y mis emociones. Mi marido, un padre ejemplar, se ha llevado a mis dos terremotos a visitar a su abuela durante el fin de semana, para que yo, mujer (no mujer de, sino mujer), madre y escritora, pueda hacer precisamente lo que estoy haciendo: tener un par de días sólo para mí. Cuando vuelva del paseo por la playa, me pondré a escribir mis artículos para el periódico: www.lapalmainteractivo.com, y pensaré qué voy a poner en el libro que preparo sobre cumplir los cuarenta.
En qué lío me he metido ....
Ahora mismo todavía estoy confusa acerca de este tema. Me gusto más a la edad que tengo ahora, pero quiero detener el tiempo. Y tengo que convencer a mis lectoras de que cumplir 40 es fantástico. ¿O no?
Lo pensaré mientras hundo los pies en la arena, antes de que llegue la tormenta de verano diaria a la playa.

En la terraza de mi casa en Naples